sábado, 30 de mayo de 2015

LA ESTRUCTURA POLIÉDRICA DE LA OBRA DE SERGIO BARCE





CONFERENCIA DADA EN EL COLEGIO LUIS VIVES DE LARACHE
Y QUE PUEDEN CONSULTAR EN EL BLOG DEL AUTOR:

https://sergiobarce.wordpress.com/2015/05/30/la-estructura-poliedrica-de-paseando-por-el-zoco-chico-de-sergio-barce-por-el-profesor-ahmed-oubali/





O LEERLA AQUÍ:

La estructura poliédrica de 

Paseando por el Zoco Chico,  de Sergio Barce.

PREÁMBULO

La idea de estructura poliédrica no es fortuita. Ilustra lo que dice el mismo autor: “En este libro se recopilan los relatos que he ido escribiendo a lo largo de más de quince años y que tienen a la ciudad de Larache como nexo común. Algunos pertenecen a mi libro Últimas noticias de Larache, que se publicó en 2004, y, del resto de los cuentos, unos han visto la luz en revistas o libros colectivos, otros en mi blog personal a través de internet, y un puñado de ellos, inéditos, salen ahora por vez primera”.

Con esta extraordinaria obra autobiográfica Sergio (SBG) nos obsequia con unos entrañables relatos (treinta) cuya lectura amena va hilvanado las vivencias de un pasado que sin ella se habría perdido para siempre. Con palabras sencillas el escritor resucita una época que todos los larachenses añoramos. Nos invita a un viaje de la tolerancia y coexistencia rumbo a una mítica ciudad, Larache, en la que convivieron durante milenios tres culturas: la hebrea, la cristiana y la musulmana, en completa simbiosis, formando una sociedad homogénea pero profundamente pluricultural. En el libro y mientras va pasando el tiempo, el autor se lamenta viendo cómo las huellas de las dos primeras culturas se fueron borrando de la ciudad cada vez más hasta ser una triste piel de zapa o “peau de chagrín”. Sergio nos invita a brindar por tiempos de nostalgia, contemplación, evocación y recreación de una época paradisíaca, entregándonos una narración de un impoluto intimismo que reconstruye o reconstituye la ciudad y aquellas tres familias suyas en sus momentos más gloriosos, más tolerantes e inolvidables.

viernes, 29 de mayo de 2015

Sergio Barce Gallardo, el mago de la mimesis.







Parece ser que esta obra no deja de sorprender al lector, prueba de ello el interés en aumento que suscita en los medios de comunicación.
Y las razones son muchas. Atrae por su contenido (la historia) y por su forma (el estilo o lengua), como es el caso de las grandes obras clásicas. 
Reproduzco aquí dos comentarios en uno, antes publicados.
Intentaré mostrar aquí que la forma también tiene un contenido, muy diferente del de la historia. Esta, para ser breve, será «mimética» si reproduce hechos reales documentados y «diegética» si crea un mundo ficticio con sus propias reglas. De los 10 conceptos miméticos estéticos que el autor manipula con maestría, hablaré solo de tres: el antihéroe, la elipsis y el Slow-down.

1-El antihéroe
Un antihéroe generalmente realiza actos que son juzgados "heroicos", pero lo hará con métodos o intenciones que no lo son tanto. Como lo es el caso de don Quijote.
Augusto Cobos Koller, protagonista de esta excelente novela, es un personaje atípico y ambiguo, con características antitéticas a las del héroe tradicional, desprovisto de las virtudes con las que tradicionalmente se presenta al héroe porque actúa con su propia brújula moral, cuyos valores son drásticamente opuestos a los reconocidos por la sociedad burguesa: es antisocial, inteligente, enajenado por las drogas, obtuso, derrotado y obseso sexual. Su particular y doble objetivo es terminar su novela La Emperatriz de Tánger (El lector ha de saber que se trata de una novela -la del protagonista- en otra novela -la del autor) y satisfacer a numerosas mujeres, Yamila, Carmen, Esther, Miriam, menor de edad e Irena (y la lista es larga), siempre en busca de la mujer ideal, su redentora, su emperatriz. Pero su vida se ensombrecerá –una bajada sin retorno al infierno- al verse con un cadáver entre brazos (el del capitán falangista, Iriarte, pedófilo y violador de niños) y al tener una desesperada y ambigua relación con los demás personajes, la mayoría reales, como los Bowles, Tennessee Williams, Emilio Sanz, las Gerofi, Ángel Vázquez, etc. 

2- La elipsis es una omisión de una o más palabras, pero también una supresión de frases de la oración.
La elipsis narrativa que utiliza Sergio Barce consiste en suprimir u omitir hechos deliberadamente, para contarlos en varias secuencias, gota a gota y en múltiples versiones contradictorias. Me limitaré aquí a un solo ejemplo: la desaparición y el asesinato del capitán falangista. Todo empieza en el Morocco Palace donde Augusto, bajo el efecto del kif y del maayún, no logra discernir la realidad y la gente que le rodea: un hombre, una mujer que no cesa de besarle, una pistola que le roza la cara y un joven. La intriga policiaca empieza en la pág. 60 para terminar en la última, mediante el uso reiterativo de la prolepsis y la analepsis. En la pág. 73 sabemos quién es el hombre: un capitán falangista, Juan José Iriarte, desaparecido en circunstancias misteriosas. Es violador y depredador de niños de los que abusa y mata luego (Pág. 88). A medida que avanza la lectura aparecen nuevos hechos que esclarecen la amnesia de Augusto. Pág. 97: el inspector Berrada intenta reconstruir los hechos con Augusto que sigue amnésico. Más información sobre las crueldades y perversiones de Iriarte (Pág.105), sobre su asesinato y la posible vinculación de Augusto con este crimen. La escena de la ruleta rusa que pone en duelo a Iriarte y Augusto, es impactante. Asisten al desafío un joven y el niño, esclavo sexual. Uso genital de la pistola. Pág. 152 y siguientes: versión de los hechos en árabe por el niño (Taha), confesión que no traduce Berrada a Augusto por ser espeluznante pero que luego descubre el lector mismo, a su gran consternación. Y la intriga no cesa hasta el final.

3- El "slow motion" o cámara lenta
Sergio Barce utiliza esta técnica para:

-remarcar narrativamente momentos concretos de la trama, 
-enfatizar el dramatismo de las escenas violentas, 
-alargar el suspense y crear angustia en el lector,
-dar solemnidad y espectacularidad a una escena en particular.
En otro comentario recogeré el mismo ejemplo de arriba y lo secuenciaré según esta técnica.

Conclusión

Sergio Barce nos sumerge en aquel Tánger mítico en que se inspiraron tantos intelectuales y que sigue sin cesar vertiendo tinta. No digo más porque le toca ahora al lector descubrir más cosas.

miércoles, 20 de mayo de 2015

EDICIÓN Y PUBLICACIÓN DE MI LIBRO "CHIVOS EXPIATORIOS"





PRIMERA EDICIÓN NO LUCRATIVA


PRESENTACIÓN
EN EL EDIFICIO KURSAAL DE ALGECIRAS
CON MIS AMIGOS PALOMA Y PATRICIO


 http://www.aceandalucia.org/index.php?id=noticia0&tx_ttnews%5Btt_news%5D=3182&cHash=cb7cf8e80b93e17d45a0df6ca6e7e623





EN LA SEDE DE LA ASOCIACIÓN TETUÁN ASMIR


http://antigua.diariocalledeagua.com/noticias_detalle.asp?id=1218&c=1

miércoles, 13 de mayo de 2015

TRADUCCIÓN DE INVENTARIO DE DERROTAS, DE JOSÉ SARRIA.




                    
TRADUCCIÓN DE INVENTARIO DE DERROTAS, 
DE JOSÉ SARRIA.


Definir la obra poética de José Sarria no es fácil porque abarca simultáneamente tres componentes (por lo menos en "Inventario de derrotas" que he analizado) que son:
- Una narración poética, típica de los románticos, de los temas más dispares como el misterio del amor, la muerte, lo sobrenatural, lo pasional, etc.
- Una exaltación de la rebeldía del Ser donde el autor reivindica los ideales tan difíciles de alcanzar como la libertad, la ruptura de las tabúes, el rechazo de los dogmas y las sociedades totalitarias y sus injusticias...
- Una poesía intimista autobiográfica donde el autor expresa los sentimientos más personales e íntimos de su Ser como el amor no correspondido, la soledad, la locura, la, incertidumbre, la angustia, etc.
Por eso la lectura de esta poesía deja una profunda impresión en nosotros, nos interpela con su estilo de honda melancolía, con sus emociones ambivalentes y en definitiva nos habla del malestar radical de nuestro propio Ser frente a las derrotas que este absurdo mundo nos ocasiona.


UN EXTRAIT DE MA  TRADUCTION

CHAMBRE D'HÔTES
«J'ai une solitude / aussi insistante
que je peux l’organiser / comme une procession
avec couleurs / tailles / et promesses"
   (MARIO BENEDETTI)

Aujourd'hui je pourrais inonder cette ville
avec mes larmes versées. Je pourrais submerger
ses rues dans la mer de mes larmes,
ses espaces fériés, ses polygones,
ses places, ses jardins ou peut-être
tous ses stades de football.
Mon gémissement je l'ai
classé par couleur,
trié par taille ou selon les intensités.
J'ai une plainte pour lundi,
pour bien commencer la semaine,
et un sanglot plus allègre
à utiliser les jours de fête,
un pleur enthousiaste
pour les événements


jueves, 16 de abril de 2015

LA REVISTA HÉRCULES CULTURAL





ES EXTRAORDINARIO VER CÓMO Y CON QUÉ VELOCIDAD ESTA FABULOSA REVISTA ALCANZA LOS CORAZONES DE LA GENTE, DENTRO Y FUERA DE ESPAÑA.


La revista creada el 1 de octubre de 2013, es de carácter trimestral, y por sus páginas han pasado escritores de la talla de María Dueñas, José Luis Muñoz, Paloma Fernández Gomá, Carmen Sánchez Melgar, Ahmed Oubali, Levi Attias, Emilio Ríos, Juan Carlos Muñoz y un sinfín de escritores y artistas de Cádiz, Málaga, Gibraltar y Marruecos. 

YA CON EL n.10, de la revista Hércules Cultural fletó un autobús con 25 personas del Campo de Gibraltar y Marruecos para llevar sus páginas hasta Atarfe (Granada) el pasado 5 de marzo. En el Centro Cultural de Medina Elvira los esperaban la escritora Amal El Orfa, organizadora del evento, y el consistorio atarfeño. 

PERO ANTES HE DE EVOCAR MI PARTICIPACIÓN EN EL I ANIVERSARIO DE LA REVISTA, COMO MIEMBRO DE REDACCIÓN.

RESEÑA E INFORME.

https://culturaenabierto.com/2014/11/23/primer-aniversario-de-la-revista-hercules-cultural-en-algeciras/



domingo, 8 de febrero de 2015

TRADUCCIÓN DE "BITÁCORA DE UN VIAJE A TÁNGER SIN RETORNO", DE NURIA RUIZ.





TRADUCCIÓN DE BITÁCORA DE UN VIAJE A TÁNGER SIN RETORNO, 
DE NURIA RUIZ.





PRESENTACIÓN, TRADUCCIÓN Y ESTUDIO
DE ESTA INCOMPARABLE OBRA:



ESTUDIO SEMIÓTICO DE LA OBRA, 
LEÍDO 
EN EL INSTITUTO DE ESTUDIOS CAMPOGIBRALTAREÑOS
III ENCUENTRO LITERARIO DEL IECG






MI CONFERENCIA
https://www.youtube.com/watch?v=qJDhapDdQZE


PROGRAMA DEL ENCUENTRO



                        RESEÑA DE ESTE ANÁLISIS SEMIÓTICO 

Forma y contenido en
Bitácora de un viaje a Tánger sin retorno,
 de Nuria Ruiz.


Situación comunicativa en la que se enmarca la obra

En esta extraordinaria obra poética, editada en 2012 por Seleer, Málaga y que aquí llamaré simplemente Bitácora, Nuria Ruiz Fernández (cuya trayectoria académica es imposible exponer aquí, escritora, comunicadora, articulista, gestora cultural y autora de varios libros publicados) utiliza la forma del zéjel para narrarnos una sobrecogedora historia de amor y desamor que ubica entre las dos orillas, Algeciras y Tánger, representadas respectiva y metafóricamente por la narradora y su pretendiente. Pero lo hace de manera innovadora porque mantiene la estructura estrófica asonantada del zéjel clásico, combinándola con la rima suavizada del romance narrativo, sintetizando así las dos tesis antagónicas clásicas del género: la teoría silábica acentual que proclama el predominio del acento por encima de las leyes de la cantidad en las sílabas y la teoría cuantitativa que proclama la pervivencia de los metros en el zéjel.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Cronos y Poietiké.




CRONOS Y POIETIKÉ




Mi enhorabuena a Rafael Guillén, por recoger el prestigioso Premio Internacional de Poesía García Lorca.

En esta comunicación comentaré una de las observaciones que emitió el jurado al distinguir los rasgos de la obra del poeta granadino:

               "Una obra poética que camina hacia la intemporalidad 
          y se enfrenta a la cotidianidad con la palabra como única arma".

En esta cita,  "Cronos y Poietiké" parecen mantener una relación dialéctica.
Veamos si la definición de ambos términos nos lo muestra claramente.

. En la mitología griega, Cronos (en griego "antiguo", dios del tiempo= cronología) era el principal de la primera generación de titanes, descendientes divinos de Gea (la tierra) y Urano, (el cielo). Cronos derrocó a su padre y gobernó durante la mitológica edad dorada. Se le solía representar con una hoz o guadaña que usó como arma para destronar y castrar a su padre y a todos sus oponentes. Luego devoró a sus propios hijos y a todos los mortales. De allí que el tiempo lo devora todo y no deja nada fijo ni eterno.  En arte, el sema "cronos" desarrolla una infinidad de sentidos derivados como "duración, relatividad, temporalidad, aquí, ahora, ayer, antes, después, aceleración, distorsión; huir, transcurrir, morir, perpetuar, actuar, fabricar, destruir, engendrar... 

. De la complicada definición de la poesía mantengo los rasgos comunes a Cronos: 'acción, fabricación; composición. Acción en el sentido de 'hacer, fabricar; engendrar, dar a luz; causar'. Es lo que permite expresar la manifestación del sentimiento estético (bello o macabro) por medio de la palabra, en verso o en prosa. La poesía es pues poliédrica como el tiempo. Ambos términos se superponen y “copulan” en un vals interminable. Cuando es moderna la poesía expresa lo nuevo, lo momentáneo, lo efímero, lo aquí y ahora, el instante y la instantaneidad. Cuando es atemporal, expresa lo universal y trascendental, lo que siempre fue o no será nunca. 
Poesía y tiempo son las dos caras de la moneda. Tiempo-espacio. Jano. 

. Ahora bien, ¿Cuál de los dos supera o "destrona" al otro? 

Notamos de entrada que “poesía” es una palabra y los sentimientos que expresa son palabras. Que el tiempo y sus sentidos derivados son palabras. Que sin palabras no habríamos podido definir ningún término anterior. Que todo se hace "posible" únicamente mediante palabras. En efecto, ¿qué son "tiempo", "ser", "mundo", "amar", "morir" sino significantes, palabras que "permiten" expresar lo que representan? O sea, todo es primordialmente lingüístico antes de ser referencial.
De allí que "tiempo" y “poesía” son un enigma existencial para muchos poetas y filósofos porque su definición se enmarca dentro del lenguaje que los expresa, es decir, la palabra que los representa.

 . La poesía es superior al tiempo; tiene ese don de "hacer hacer" cosas al tiempo porque siendo palabra puede llevar la marca de su "tiempo" o sus “tiempos” y ser "atemporal" al expresar sentimientos humanos universales y eternos. La poesía, como todo arte, está hecha de renovaciones perpetuas pues  genios modernos de ayer son los genios ancianos de hoy, y así "sucesivamente". 
Al describir lo permanente (distorsión o detenimiento del tiempo) la poesía hace funcionar la memoria histórica o utópica que expresa la temporalidad en sus diferentes manifestaciones. El poema entonces se enmarca aquí en el instante y muestra la levedad del ser existencial y su devenir metafísico (Heidegger). 

Al expresar la sucesión de los instantes en su inexorable fluir, la poesía hace funcionar la caducidad y la obsolescencia del ser a la deriva en el río heraclitiano. El poema entonces interpreta aquí la ley de los contrarios y de las simultaneidades, lo eterno/efímero, lo mortal/inmortal, amor/odio, vida/muerte, cultura/barbarie…


Conclusión

Cronos sigue devorando sujetos y cosas. Y si algo escapa a esta diabólica máquina asesina es porque la poesía así lo decide. La poesía, siendo palabra, tiene esa capacidad de diluir el tiempo en el espacio, su espacio. El tiempo se diluye pues en poesía y al hacerlo se permuta en múltiples tiempos, conocidos de los filósofos y de los poetas. Así, desafiando el tiempo, la poesía nos permite ser eternos en y por la palabra liberándonos del tiempo mediocre individual/ordinario o social para "instalarnos" en tiempos ahistóricos, espacios sin comienzo ni fin, en los que el Ser reconoce su verdadero destino.
La poesía, en definitiva, es el arte de inventar, mediante palabras, mundos y tiempos. Porque sin palabras (sin poesía) no hay nada o….nada hay…

«Y es que, a veces, el tiempo también pierde su tiempo.
Después sigue fluyendo, ajeno siempre a nuestra condición.
Pero nos deja la desazón de ese pequeño lapso en que fuimos eternos.»
Rafael Guillén
                               Por Ahmed Oubali

martes, 19 de agosto de 2014

Diferencia entre horror y terror





DIFERENCIA ENTRE HORROR Y TERROR


Creo que son sinónimo de miedo, pavor o espanto. Y la diferencia es solo gramatical: El verbo horrorizar tiene una forma reflexiva que no tiene el terror. Ésta es horrorizarse. Lo cual quiere decir que se horroriza uno mismo. En efecto, con el terror no existen las formas reflexivas de aterrorizarse, porque es siempre otro el que produce el terror,, y uno el que lo padece. No se dice “yo me aterrorizo”, sino “me aterra tal cosa”. Buscando precisiones creo que el HORROR es la sensación de repugnancia que usualmente ocurre después de que algo que causa miedo se ha visto, escuchado o experimentado de alguna forma. Es el sentimiento que a uno le da tras llegar a una desagradable realización o revelación. Mientras que el TERROR es descrito como el sentimiento de miedo que precede una experiencia horripilante. En otras palabras, el horror está más relacionado con un estado de shock (estar horrorizado) mientras que el terror se relaciona con la ansiedad o el temor (estar aterrado).


Lean mi microrrelato siguiente, como ejemplo, y vean la diferencia entre ambos conceptos:

Metempsicosis.

martes, 10 de junio de 2014

La función patémica en La Señora, de M. Bouissef Rekab.





FUNCIÓN PATÉMICA 
EN  LA SEÑORA, DE M. B. BOUISSEF



I. Preámbulo

 

Quisiera primero discrepar del señor Grimau (Cf. Prólogo de la novela [1]) en dos aspectos fundamentales:

1- Al escritor no le incumbe obstinarse en interpretar el mundo complejo que le rodea para hacerlo más comprensible al lector, utilizando un juego de espejos, es decir imitándolo, tal como lo preconizaba Stendhal en el siglo XIX. Lo que sí hace es codificar  y amueblar, mediante palabras, un mundo imaginado “de toute pièce” por él y que le es particular y sui generis. La  función del escritor es producir y no reproducir, inventar y crear y no copiar e imitar. En realidad expone y describe intencionadamente un mundo de seres de sueños y papel impreso, generados por sus preocupaciones artísticas y deseos íntimos.

Es el lector-crítico quien ha de interpretar aquel mundo novelado, invirtiendo la función del escritor, es decir: decodificando, recreando, reescribiendo, dilucidando y elucidando aquel mundo de seres oníricos, aquella fábrica de sueños e de infinitas ficciones que es una novela.

Autor y lector trabajan pues simultáneamente de forma invertida y simétrica y sin esta contribución, la existencia de la novela sería imposible.

El autor no se nutre pues de la realidad para exponerla después textualmente: en su obra, Bouissef describe y transcribe emociones y sentimientos auténticos que él o mucha gente siente por haberlos vivido, pero los elabora discursivamente a su manera y con su estilo peculiar, dándoles una orientación de matices personales y un desenlace totalmente libre, cosa que no puede ocurrir en el mundo natural. Y es la combinación de estos dos elementos la que presenta una lectura asequible o como decía Barthes, un placer del texto.

 

2- Aplicado al género narrativo actual, el concepto de realismo, muy de moda en los años sesenta [2],  y menos aún si es fantástico, difícilmente convence hoy en día. Tanto el autor como el lector no pueden estar viajando entre dos mundos, el natural y la proyección de ése en una novela, comparándolos, buscando diferencias o semejanzas, identificando personajes y espacios, para demostrar una posible semejanza. Tarea inútil cuando se sabe que hay una multitud impresionante de lectores de diferentes horizontes y de formación que interpretan dicha novela. No hay conmutación entre ambos mundos.

Sin embargo, ¡qué legítima queda dicha tarea si la llevan a cabo sociólogos, historiadores, políticos y periodistas!

Autor y lector están enfrentados a un solo mundo y único, autónomo y cerrado: el que aquél imagina y el que éste interpreta. Ambos no pueden vivir y escribir simultáneamente[3].

Creo que en el caso de Bouissef, y ateniéndome a los dos elementos que cité arriba, combinados por el autor, es legítimo hablar del concepto de “ficción realista” [4], porque en la pura ficción del autor, siempre subsiste un suplemento, no de realidad, pero sí de verosimilitud, destacada por el lector al  interactuar con el texto.

Mientras el realismo fantástico remite a lo fabuloso y sobrenatural sin más, la ficción realista preside a la coherencia y cohesión del texto; pasa de la imaginación a lo imaginario, configura semánticamente, mediante procedimientos retóricos, la veridicción y verosimilitud de los hechos.

Es esta desantropomorfización de la representación, creo, la que caracteriza la novela de Bouissef y la hace interesante.

 

II. Ubicación espaciotemporal del adulterio

 

So pretexto de ver a su director de tesis, Lamia abandona a marido e hijos en Rabat y llega a Tetuán, a principios de noviembre. En vez de hospedarse razonablemente en casa de su hermana Nora, también casada, se instala intencionadamente sola en casa de su madre, ausente, para empezar a satisfacer en secreto una libido acumulada y reprimida durante años.

El íncipit, asumido por el narrador,  es explícito: “Acaba de salir  y ya siente que lo añora y desea”.

Se trata de Mohamadi, que, dejando a esposa e hijos, acude de madrugada al lecho de Lamia.

Ya de día, mientras dura la espera de la siguiente visita nocturna del amante y se alarga la ausencia, Lamia evoca un pasado que fluye en tres direcciones: su triste e insatisfecha vida matrimonial con un marido al que sólo interesa acumular dinero en su consulta; su preocupación materna por sus dos hijos varones y su entera disponibilidad a saciar su explosiva sed de ninfómana con sus amantes, cuya lista es impresionante, incluida su relación con las lesbianas.

“He tenido hombres a punta de pala”, confiesa en la página 33.

Pero el pasado es evocado hiperdeterminado por el sexo: cualquier viaje es aprovechado para abandonar su cuerpo frenético a sus verdugos de amantes: en Rabat, antes y después de casarse; en Fes, visitando a su hermana Samira, en Marrakech, donde se inicia al lesbianismo y ahora en Tetuán, donde la satisfacción y el placer llegan a su paroxismo al volver a ver a Huría y Nahida y sobre todo al conocer a Mohamed, el pintor que le presentó Nora.

A partir de allí empieza una pasión sexual ciega y desenfrenada que sólo apagará la muerte.

Pronto el narrador es aplastado por las voces de los mismos personajes que narran y comentan en diferido sus experiencias sexuales con Lamia. El diálogo desaparece y se transforma en monólogo del estilo indirecto libre para impresionar más al lector.

Bouissef logra llevar la tragedia a sus extremos cuando el pintor, temiendo que su novia Hayat descubra las orgías, decide renunciar a pesar suyo a las dos hermanas.

 

III. Componente narrativo discursivo

Puesta en escena de los actantes-actores

Los primeros son roles sintácticos que sólo adquieren sentido en un contexto discursivo donde revisten roles temáticos y adquieren el estatuto de actores [5].

 

Me propongo aquí mostrar cómo se pasa de una escritura del autor, cuyo texto es definido según su modo exclusivo de producción, a una lectura, que es la mía, cuyo texto es definido según mi modo de interpretación.

Para no cansar al público reduciré los 10 componentes de la semiótica textual a 5 y resumiré en lo esencial la terminología de Greimas, abordando aquí sólo la estructura superficial de la novela.

Creo que el verdadero personaje de esta novela es la libido o pulsión sexual, semiotizada en el adulterio y figurativizada por el componente patémico.

 

IV. Sintaxis narrativa. Universo pasional y patémico

¿Qué se entiende por patémico?

La pasión obra en nosotros, contra nosotros; nos inviste y construye nuestra voluntad.

Ya Aristóteles definía este concepto como “pathos”, es decir,  enfermedad del alma, cualidad mala del ser, impulso descontrolado, tendencia deplorable y perjudicial [6].

La pasión, dice, obra en nosotros, contra nosotros, inviste y construye nuestra voluntad.

 

Siguiendo a Greimas [7], es fácil destacar en el texto las marcas que denotan un universo pasional: se trata de operadores patémicos que provocan transformaciones extremas en los sentimientos de los personajes.

Se puede reducir todas las secuencias narrativas donde aparecen en una fundamental, para evitar repeticiones.

Paradigmáticamente hablando ésta aparece en disyunción y se desarrolla en tres momentos:

 

Deseo de satisfacer la libido

↓↓

Satisfacción efímera

↓↓

Libido no  satisfecha.

 

Sintagmáticamente hablando esta secuencia es expuesta de forma iterativa y redundante para formar un programa narrativo lógico y cronológico donde aparecen las diferentes acciones de los actantes/actores.

Los estragos psicosociales que causa dicha pulsión y las secuelas que deja en sus víctimas son descritos en el componente discursivo.

En el componente narrativo vemos cómo los actantes citados están investidos y manipulados por la libido para hacerles hacer de forma compulsiva lo que hacen, es decir, saciar una insaciable sed sexual, aunque han de pagar un alto precio por ello. Aunque son sujetos operadores, no alcanzan el objeto valorado por apropiación o desposeimiento personal. Es la pulsión libidinal, que reviste aquí el papel de destinadora/destinataria de la satisfacción a nivel de la manipulación pero que se realiza a nivel de la performancia,  la que los provee a nivel de la competencia del querer-hacer, deber-hacer, poder-hacer y saber-hacer.

Se puede transcribir el paradigma citado arriba en una sola estructura narrativa de base como homología de dos enunciados en oposiciones:

                                                 

H-S2  ® [(S1 U Ov) ® (S1 ∩ Ov)]

 

Donde, S2 es sujeto del hacer-hacer de la manipulación, o libido como destinadora/destinataria; S1 o los actantes manipulados; Ov u objeto valorado, o felicidad al satisfacerse la libido.

En el primer enunciado vemos como los actantes están en disyunción (U) con el Ov, luego, tras la manipulación, aparecen en el segundo enunciado en conjunción con el Ov. A este nivel se habla del eje del deseo.

Pero el sexo es un objeto valorado que se intercambia, transmite y comunica. Y se habla aquí del eje de la comunicación, que podemos transcribir así:

 

H-S2  ®

(S1 U Ov U S2) ® (S1 ∩ Ov S2 ∩)

(S1 U Ov ∩ S2) ® (S1 ∩ Ov S2 ∩)

 

En el primer programa vemos cómo Lamia y Mohamed se buscan y desean ansiosamente y cómo en el segundo aparecen satisfechos.

En el segundo programa S2, satisfecho,  satisface a S1.

Pero estas transcripciones son sólo efímeras y momentáneas a lo largo de la novela, porque en el desenlace se invierten inexorablemente.

De hecho la prueba definitiva o disyunción final la inaugura el protagonismo del cuadro, del que hablaré más adelante.

 

V. Configuración discursiva y roles temáticos de la pasión

 

La Señora es un conjunto de cuerpos obsesos que se buscan frenéticamente en el secreto del adulterio para fundirse en uno, a lo largo de 13 capítulos.

Es un conjunto de voces que narran esta despiadada e implacable fuga de la libido hacia el delirio, porque, siendo conscientes de su neurosis, los actores saben que su satisfacción sexual sólo les sirve para acrecentar y excitar más su pulsión. Sólo Hayar, la novia del pintor, parece curiosamente escapar a esta perversión.

 

De hecho esta novela plantea serios problemas de interpretación. En sus novelas anteriores, Bouissef ubica lógica y nítidamente tiempo espacio y personajes, respetando a la letra las estrategias narrativas consagradas.

Aquí, sin embargo, tiempo y espacio son hipersubsumidos por la pasión libidinal, es decir, ésta los moldea o anula según la llegada inminente o no del amante; aquí aquellas estrategias sólo sirven de factores correferenciales para dar coherencia y cohesión a la novela, ni más ni menos.

La vida íntima de Lamia, y de Nora, pero en proporciones bajas, oscila entre dos universos: un universo eufórico donde satisface su instinto materno con sus dos hijos y su instinto sexual con sus amantes; un universo disfórico cuando piensa en su marido y cuando se siente abandonada por sus amantes. Vive continuamente  entre la serenidad de la satisfacción y la angustia de la no satisfacción. Toda la narración obedece compulsivamente a esta oscilación.

Los patemas (relaciones pasionales precisas lexicalizadas) que afectan a Lamia, se figurativizan en estas figuras lexemáticas: pena, aflicción, pesadumbre, abatimiento, congoja, nostalgia, pesar, consternación, derrota, etc. El léxico antónimo remite a una situación de euforia sólo momentánea.

Aquí Bouissef parece orientarse hacia una temática intimista aún no abordada en nuestra literatura.

 

VI. Indicios de ficcionalidad

 

Creo que Bouissef es más interesante al escribir que al narrar.

La semiosis textual es lograda por el autor mediante dos procesos:

- La redundancia de indicios de ficcionalidad (información generalizada sobre la libido y la muerte, efecto kinésico del cuadro, alucinación por neurastenia de Lamia y Nora…)

- Correferenciación textual (Tetuán, Zaouia, El Feddan, Rabat, Fes y Marrakech)

Así, con el acto enunciativo y pragmático, la estructura semántica de la novela se articula nítida y magistralmente.

 

Respecto a este nivel quisiera ahora resumir la segunda problemática de esta novela.

En muchas ocasiones y de forma intermitente (Cf. Pág. 15, 25, 56, 91 y SIG,) la narración se paraliza, la novela cesa de ser lo que es y se metamorfosea al pasar del género narrativo al género icónico.

El lienzo descrito en pág. 15 (leerlo) representa de hecho la libido que corroe a los amantes, semiotiza el adulterio, fosiliza tiempo y espacio y personajes, estigmatiza la pasión manipuladora  e impacta, como Medusa, en Lamia y Nora (las llevará al suicidio) y también en los espectadores.

Creo que este leitmotiv evoca implícitamente a Eros y a Tánatos, donde triunfa el segundo sobre el primero y donde, creo, innova más el autor. Quien no ha captado este nivel de lectura no entenderá gran cosa a la novela.

 

VII. De lo legible a lo visible

 

El cuadro, que de repente se transforma en protagonista de muchas peripecias en la novela, aparece como una pantalla de cine donde se estigmatiza el acto de desnudamiento como invitación al acto sexual. La perspectiva del autor es sin duda la del neoexpresionismo. El objeto fundamental, creo, es capturar al lector que pasa a ser observador/espectador de la escena prohibida.

Personajes y observadores se identifican, absortos, illico e irresistiblemente con los dos personajes del cuadro, según su sexo. Se excitan y se funden en su animación onírica.

 

Esta transitividad introspectiva del observador lo sumerge en la alucinación del deseo de forma tal que el mismo cuadro se desvanece y abre sobre un paisaje paranoico que permite al espectador deleitarse y satisfacerse.

En el caso de Lamia y  Nora, asistimos a una antropomorfización y fusión de los cuerpos, éstas identificándose con la Venus desnuda para entregarse al personaje/observador, que toman por el pintor. Pero, como ya dije, el precio a pagar es grande: tienen que suicidarse para fundirse en el cuadro.

 

Por lo tanto la estética de la representación icónico semiótica que propone el autor exige dos lecturas:

-Una, irracional, al insistir el autor sobre la transparencia; aquí la descripción transitiva alude a una escena exterior al cuadro, de allí la motivación del icono y el impacto onírico directo sobre el observador.

-Otra, racional, al insistir el autor sobre la inmanencia, aquí la descripción reflexiva alude a un simulacro y provoca ipso facto la identificación citada antes.

La tematización es lograda gracias al juego de luces y matices en la superficie y el relieve. La hipotiposis se invierte, lo que da un simulacro de realidad, justificada por el concepto de “ficción realista”, antes citado.

 

Lamia y Nora lo tienen asumido: son ellas las protagonistas del lienzo, las que se desvisten en separado, las que dejan que su cuerpo se funda con el del pintor.

Es a este nivel trascendental donde se separan los dos componentes, el narrativo y pictórico. Bouissef parece aquí transgredir, quebrantar y violar el sistema lingüístico estructuralista y establecer una semiótica de los sentidos prohibidos: ver y sentir, amar y sufrir, gozar y morir…

La inversión de los signos se realiza al animarse el cuadro y fosilizarse la narración, pág. 149.

 

El pintor decide recuperar el lienzo, llevado por Lamia a Rabat, para destruirlo y salvar, no a su amante, sino su relación con su novia Hayar. Pero llegará demasiado tarde porque el cuadro es investido también por la libido y provoca locura y muerte…

 

Con el advenimiento  del lienzo, el texto pasa de lo enunciable (el discurso) a lo perceptible (la imagen). Y se puede hablar a este nivel, siguiendo a M. Foucault [8], del pasaje de las prácticas discursivas constituidas por el saber narrativo a las prácticas no discursivas constituidas de visibilidades. Para este autor, tanto Las palabras y las cosas, como La arqueología del saber, son inmensos archivos audiovisuales. Mientras en lo decible los niveles de legibilidad son accesibles a la interpretación, en lo visible las leyes de significación abren sobre programas complejos de acciones pasionales: Lamia, por ejemplo,  aparece como un ser de pasiones inconfesables e insaciables, un cuerpo torturado por el deseo y el dolor. Pronto pierde la noción del lenguaje y se sumerge en el mundo de la imagen, del silencio y de la sombra de  la psicosis, al compás de un reloj que se detiene, señal de que la  muerte triunfa al final.

 

Para Greimas también las pasiones discurren mejor proyectadas en prácticas no verbales. Lo que se percibe impacta más que lo que se dice, porque la estética, conocimiento sensible, ciencia de lo bello y macabro, práctica moral, precede al sentido (mera orientación intencionada) y a la significación (producto organizado por un análisis discursivo); los preside y rige porque no hay sentido sin la percepción y captación del objeto valorado; En esta novela, la significación nace de la articulación de lo sensible y de lo inteligible. Según Fontanille[9], la percepción  que llama  dimensión propioceptiva fundamenta nuestra existencia, puede ser interna o interoceptiva, y externa o exteroceptiva.

Es la que regula los valores axiológicos figurativizados en las figuras de euforia/disforia.

 

Despliegue de la pasión libidinal de Lamia, antes de morir.

Dimensión propioceptiva.



                                                             CUERPO PASIONAL 
                      PERCIBIENTE Y SINTIENTE 
                                     DE LAMIA
                                                                           VIDA/EUFORIA
 ↙🔁⬈
MUERTE/DISFORIA


VIII. De la axiología a la ideología

 

Sería improcedente hablar a este nivel de un serio compromiso del autor, el de describir y denunciar las prácticas perversas de una sociedad determinada, sumida en el vicio del adulterio. Como si estas prácticas no fueran universales y más viejas que el mismo mundo.

Muchos así lo creerán por catalogar al autor en la corriente del realismo y sobre todo a causa del personaje anacrónico y atípico representado por Hayar, la novia del pintor, porque es la única mujer que lleva velo y no se presta al juego perverso de la pasión, pese a múltiples ocasiones que se le ofrecen tanto con los colegas y amigos, como con su novio que no cesa de provocarla cariñosamente pero al que no permite ni una sola caricia íntima. Aplaza cualquier intención sexual al día de la boda, para preservar, dice, su virginidad hasta ese momento (el incidente del paño ensangrentado pasa de comentario), y añade el autor: tal como viene legislado en la religión musulmana.

¿Qué pretende el autor? ¿Defender esta postura contra la de Lamia y Nora y de los demás personajes?

Creo que Bouissef presenta al lector un estado de cosas y espera su reacción. Muchos se identificarán con esas ilícitas actividades; algunos las condenarán simplemente; otros se interesarán en buscar causas y efectos. La interpretación es infinita y siempre quedará abierta. Cada versión bifurcará en otras versiones…

 

Bouissef nos transporta a un mundo de escondites y de dédalos múltiples del secreto pasional donde se cierran puertas y se borran pistas, donde lo que parece no es y lo que es no parece. El lenguaje puede chocar por su concisión y rigor: una novela imposible de traducir por ejemplo en árabe. Menos mal que el autor no describe la actividad libidinal in extenso. El secreto es doble: el lector se afronta a metáforas y elipsis; para el público de la novela sólo los amantes saben lo que hacen, pese a algunos chismorreos de la vecindad que peligran la relación pintor/Hayar… Postura retórica bifurcante, momentos máximos de tensión sexual abordada en el parecer del secreto; pero quedan imágenes atemporales y personajes míticamente erotizados.

Se podría hablar, siguiendo a  Leroi-Gourhan [10], de pictogramas y mitogramas que el autor describe con maestría y destreza. Sería interesante comentarlos en otra ocasión.

 

Conclusión

El placer, la frustración y desesperación de Lamia, luego las de Nora, provocan una fractura irreversible y terminal en su identidad: pasan de ser razonables (es decir, quiebran las reglas sociales) a rechazar la cultura individual (religión, ética y principios morales) en la que fueron educadas; dan rienda suelta a los instintos naturales que dicha cultura reprime y prohíbe y se adentran en la pasión del tabú y del vicio sin poder volver a la realidad.

Tales son los elementos semánticos en oposición que articulan la estructura del texto entero.

Naturaleza 4   ←  cultura 2

↓  Pasión 3   →     razón 1
   



BIBLIOGRAFÍA

[1] Bouissef Rekab, M.  La Señora, Sial/Casa de África, Madrid, 2006.

[2] Pauwels, L. Le Matin des Magiciens, Paris Seuil, 1960.

[3] Todorov, T., “Représentation”, in R. Barthes, Littérature et réalité, Paris, Seuil, 1982.

[4] Albadalejo, T.  Semántica de la narración: la ficción realista, Madrid,  Tauros,  1992.

[5] Greimas, A.J.  Sémantique structurale, Paris, Larousse, 1966.

[6] Aristóteles, Metafísica, Escasa Calpe, 1972, Libro V.

[7] Greimas y J. Fontanille, Sémiotique des passions, Paris, Seuil, 1991, p.54.

[8] Deleuze, G.  Foucault, Paris, Flammarion, 1984, p. 103

[9] Fontanille, J. Sémiotique et littérature, essais de méthode, Paris, PUF, 1999.

[10] Leroi-Gourhan, A. Le geste et la parole, Paris, Albin Michel, 1964, p. 275.


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