MI CONFERENCIA SOBRE
LA IMAGEN DEL ISLAM EN LA PRENSA ESPAÑOLA
Escribir permite mentir, jugar con las palabras, inventar mundos posibles, borrar la línea entre lo verdadero y lo falso, donde la verdad es mentira y la mentira, verdad. Jugar al psicodrama y a la catarsis es la función fundamental de la literatura: nos permite soportar el aplastante peso de la realidad, espacio donde se reflejan todas las tragedias del mundo. La ficción, ella, es el oxígeno -el opio del pueblo-, la única, y sin duda, la mejor estratagema de burlar a la muerte -temporalmente.
AVERROES:
EL PADRE
DEL RACIONALISMO OCCIDENTAL
Presento primero un artículo resumido que dediqué al filósofo, “Averroes o el viaje decisivo hacia el Ser”, y termino con una reseña de su vida y pensamiento.
Disponemos de una documentación relativamente limitada sobre la obra de Ibn Rushd. Una parte considerable de sus textos se ha conservado principalmente en latín y hebreo, y muchas de las traducciones medievales presentan interpretaciones o manipulaciones doctrinales que han condicionado la recepción posterior de su pensamiento.
Averroes
fue introducido en la corte almohade por el filósofo Ibn Tufayl, autor del
célebre relato filosófico Hayy ibn Yaqdhan, obra que algunos historiadores de
las ideas han considerado un antecedente lejano de la reflexión racionalista
moderna que aparecerá más tarde en pensadores como René Descartes o Voltaire.
La
corte almohade le encargó una tarea fundamental: explicar y comentar la obra de
Aristóteles de forma rigurosa, intentando restituir su sentido filosófico
original frente a interpretaciones anteriores consideradas excesivamente
“arabizadas”. Averroes llevó a cabo esta labor con enorme éxito, adquiriendo
rápidamente prestigio intelectual y reconocimiento en los círculos cultos.
Sin embargo, varias de sus obras suscitaron fuertes polémicas. Entre ellas destacan:
* Tahafut al-Tahafut
* Fasl al-Maqal
En
la primera, Averroes refuta la obra del teólogo Al-Ghazali, Tahafut
al-Falasifa, que denunciaba la filosofía como disciplina inútil o peligrosa
para la fe. Averroes responde desmontando sistemáticamente los
argumentos de Al-Ghazali y defendiendo la legitimidad racional de la filosofía.
El
Discurso decisivo constituye, por su parte, una obra jurídica y
doctrinal de gran importancia. En ella Averroes sostiene que el estudio de la
filosofía y de la ciencia no sólo es compatible con el islam, sino que puede
constituir incluso una obligación intelectual para aquellos capaces de
practicar el razonamiento demostrativo.
Estas
tesis provocaron la hostilidad de sectores teológicos y de una parte de la
opinión popular. Las acusaciones de heterodoxia se multiplicaron, lo que llevó
finalmente a su destierro por orden del califa almohade Abu Yusuf Yaqub
al-Mansur, que lo envió a Marrakech tras un periodo de creciente presión
política y religiosa.
2. Recepción y polémica en la historia intelectual
Durante
siglos, la recepción del pensamiento de Averroes fue ambivalente y conflictiva.
En el mundo latino medieval, sus comentarios a Aristóteles ejercieron una
enorme influencia en las universidades europeas, pero también suscitaron
fuertes críticas por parte de algunos teólogos.
Entre
sus detractores más conocidos se encuentra Tomás de Aquino, quien polemizó con
las interpretaciones averroístas de Aristóteles, especialmente en relación con
la teoría del entendimiento. En el siglo XIX, el orientalista Ernest Renan
dedicó su tesis doctoral a estudiar su figura en el influyente libro Averroès
et l’averroïsme.
Averroes
fue acusado en la tradición latina de defender la llamada “teoría de la “doble
verdad”, según la cual una proposición podía ser filosóficamente verdadera pero
teológicamente falsa. Aunque esta interpretación sigue siendo discutida por los
historiadores de la filosofía, contribuyó a alimentar las controversias en
torno a su pensamiento.
Mientras
tanto, su influencia fue particularmente positiva en el pensamiento judío
medieval.
Filósofos como Maimónides leyeron atentamente sus comentarios aristotélicos, y
su figura aparece incluso en la obra de Dante Alighieri, quien lo sitúa entre
los grandes sabios del Limbo en la Divina Comedia.
Con
el paso del tiempo, diversos intérpretes han señalado resonancias entre algunas
ideas averroístas y las reflexiones de pensadores posteriores como Baruch
Spinoza, Gottfried Wilhelm Leibniz, Immanuel Kant, Friedrich Nietzsche o Karl
Marx. Estas comparaciones han alimentado lo que el historiador de la
filosofía Alain de Libera denomina una verdadera “arqueología del sujeto” en la
tradición occidental.
3. El Discurso decisivo y la relación entre fe y razón
El
Discurso decisivo constituye una auténtica fatwa, es decir, una opinión
jurídica fundamentada. Averroes escribe en él desde su triple condición de jurista,
médico de la corte y filósofo.
La
cuestión central que plantea es la siguiente:
¿deben la razón filosófica y la
investigación científica participar en la interpretación de los textos
sagrados?
Tras
una larga argumentación, Averroes concluye que la investigación racional no
sólo es legítima, sino necesaria. Para quienes poseen la capacidad intelectual
adecuada, el estudio de la filosofía y de la ciencia constituye un deber.
En
este contexto, la filosofía se define como:
el examen racional de los seres existentes y
de las causas que los explican.
Desde
esta perspectiva, Averroes critica el dogmatismo de Al-Ghazali, al considerar
que una única interpretación literal de los textos sagrados conduce a la
discordia. En cambio, la pluralidad de métodos interpretativos —filosóficos,
científicos y teológicos— favorece una comprensión más profunda de la verdad.
Un
ejemplo significativo aparece en su análisis del antropomorfismo divino.
Averroes sostiene que las descripciones físicas de Dios presentes en algunos
textos religiosos deben interpretarse como metáforas, no como realidades
materiales.
Asimismo, defiende la necesidad de estudiar a los sabios anteriores al islam —especialmente los filósofos griegos— porque, afirma, no existe conocimiento sin tradición intelectual previa.
En
un pasaje célebre del Discurso decisivo, escribe:
Si las enseñanzas de los antiguos
coinciden con la verdad, debemos agradecerles su contribución; si no coinciden,
debemos reconocer sus errores con respeto.
4. El problema del intelecto
Uno
de los aspectos más debatidos del pensamiento averroísta es su teoría del intelecto.
Averroes intenta esclarecer la relación entre el intelecto y el ser humano. Según su interpretación de Aristóteles, el proceso cognitivo posee dos dimensiones:
* un intelecto pasivo, que recibe los
estímulos del mundo sensible
* un intelecto activo, que actualiza el pensamiento y produce conocimiento
La
cuestión crucial es si este intelecto activo pertenece individualmente al ser
humano o si posee una existencia separada.
Averroes sostiene tres tesis fundamentales:
1. el intelecto posee una dimensión separada y
universal
2. el cerebro humano constituye el
soporte material del pensamiento
3. el intelecto representa una fuerza que puede elevar al ser humano por encima de su condición meramente animal
Esta
teoría provocó enormes controversias en la escolástica medieval, ya que parecía
cuestionar la concepción tradicional del alma individual.
5. Un pensador decisivo
La
obra de Averroes continúa siendo objeto de estudio en numerosas universidades
del mundo. Su pensamiento se sitúa en la encrucijada entre filosofía griega,
tradición islámica y cultura europea.
Su
defensa del diálogo entre fe, razón y ciencia sigue siendo hoy una referencia
fundamental para comprender los debates contemporáneos sobre religión,
conocimiento y libertad intelectual.
En
este sentido, Averroes puede considerarse uno de los grandes arquitectos del
racionalismo filosófico medieval y una figura clave en la historia intelectual
del Mediterráneo.
6. Vida y pensamiento
No
citaré aquí la totalidad de la obra de Ibn Rushd, ya que su producción es
extensa y ha sido traducida a múltiples lenguas.
A. Vida
Averroes,
cuyo nombre árabe es Ibn Rušd, nació en Córdoba en 1126 y murió en Marrakech en
diciembre de 1198, tras un periodo de arresto domiciliario. Procedía de una
prestigiosa familia de juristas que influyó profundamente en su formación
intelectual. Su padre y su abuelo habían sido jueces, lo que determinó su
temprana educación en jurisprudencia islámica. Esta tradición familiar explica
su posterior carrera como magistrado y jurista.
En
1169 fue nombrado cadí (juez) en Sevilla y poco después entró al servicio del
califa almohade Abu Yaqub Yusuf como médico de la corte. Más tarde fue
designado gran cadí de Córdoba, uno de los cargos judiciales más importantes
del poder almohade.
Durante
su formación estudió diversas disciplinas. Aprendió medicina con el célebre
médico Avenzoar y mantuvo contacto intelectual con el filósofo Ibn Tufayl,
quien lo introdujo en la corte almohade y desempeñó un papel decisivo en su
trayectoria.
La
creciente polémica provocada por sus ideas filosóficas llevó finalmente a su
caída política. En 1195 fue desterrado por orden del califa Abu Yusuf Yaqub
al-Mansur, presionado por sectores religiosos hostiles a la filosofía. No
obstante, poco antes de su muerte fue rehabilitado y autorizado a regresar a
Marrakech.
Averroes
es considerado hoy uno de los filósofos más importantes de la Edad Media,
especialmente por su decisiva mediación entre la filosofía aristotélica y el
pensamiento europeo posterior.
B.
El pensamiento
--La
doctrina
Uno
de los puntos más discutidos de su filosofía es su concepción del mundo como
realidad eterna. Averroes sostiene que el mundo no fue creado en un momento
temporal determinado, sino que existe eternamente.
Esta
tesis no pretende negar la existencia de Dios, sino reinterpretar la relación
entre Dios y el universo. La eternidad del mundo implica la eternidad de la
materia y de sus formas, lo que condujo a interpretaciones polémicas en
relación con la inmortalidad personal del alma.
--Los caminos del conocimiento
Averroes sostenía que las verdades metafísicas podían expresarse por dos vías complementarias:
1. La filosofía, basada en la
demostración racional heredada de Aristóteles y enriquecida por la tradición
neoplatónica.
2. La religión, que transmite estas verdades mediante el lenguaje simbólico de la revelación.
Es
importante señalar que Averroes no formuló la llamada teoría de la “doble
verdad”. Este concepto fue elaborado posteriormente por algunos pensadores
escolásticos que interpretaron su pensamiento de manera discutible.
Para
Averroes, la filosofía y la religión no se contradicen: expresan la verdad
mediante registros distintos dirigidos a públicos diferentes.
---El desenlace
El
final de su carrera pública coincidió con un clima de creciente tensión
religiosa y política. La ortodoxia religiosa logró imponerse frente a los
círculos filosóficos que defendían la investigación racional.
Sus
doctrinas fueron condenadas, algunas de sus obras prohibidas, y el filósofo fue
obligado a retirarse de la vida pública. Murió poco después en Marrakech, tras
haber sido rehabilitado oficialmente por el califa.
---Su
esfuerzo intelectual
Durante
toda su vida Averroes intentó situar el pensamiento árabe dentro de la
tradición filosófica aristotélica.
Su
objetivo era conciliar la herencia filosófica griega con la teología islámica,
mostrando que el uso de la razón no contradice la fe. Para ello recurrió tanto
al método aristotélico como a elementos de la tradición platónica y
neoplatónica.
Sus
extensos comentarios a las obras de Aristóteles se difundieron ampliamente
gracias a sus traducciones al latín y al hebreo, convirtiéndose en una
referencia fundamental para la filosofía europea medieval.
---El averroísmo
A
partir del siglo XIII, las traducciones latinas de Averroes penetraron en las
universidades europeas, especialmente en la Universidad de París. Allí
surgió una corriente filosófica conocida como averroísmo latino, que desarrolló
algunas de sus interpretaciones aristotélicas y provocó intensos debates sobre
la relación entre fe y razón.
--Sus detractores
Entre los críticos más importantes de su pensamiento destacan los teólogos escolásticos cristianos, especialmente Tomás de Aquino y Alberto Magno. Ambos combatieron con vigor algunas tesis atribuidas al averroísmo, como:
*
la eternidad del mundo
*
la unidad del intelecto humano (monopsiquismo)
* la interpretación racional de los dogmas religiosos
Paradójicamente,
a pesar de estas críticas, el pensamiento de Averroes desempeñó un papel
decisivo en el desarrollo de la escolástica medieval.
--Las
traducciones modernas
Las
traducciones al español de la obra de Averroes comenzaron relativamente tarde.
Uno de los primeros grandes estudiosos fue el arabista Miguel Asín Palacios a
comienzos del siglo XX.
Entre
los investigadores contemporáneos destaca también Rafael Ramón Guerrero, autor
de la obra Averroes. Sobre filosofía y religión.
En
el ámbito internacional, una referencia importante es el filósofo medievalista
Alain de Libera, quien ha dedicado numerosos estudios a la recepción del
averroísmo en Occidente.
Según
De Libera, los dos esquemas interpretativos más difundidos del Discurso
decisivo —el de la historiografía greco-árabe, centrado en la armonización
entre Platón y Aristóteles, y el de la filosofía medieval latina, centrado en
la supuesta teoría de la doble verdad— resultan insuficientes. Ambos parten del
supuesto de una contradicción entre sabiduría filosófica y revelación religiosa,
contradicción que Averroes niega explícitamente.
El
objetivo fundamental del filósofo no era armonizar filosofía y religión, sino legitimar
jurídicamente la práctica de la filosofía dentro del islam.
En
este sentido, el Discurso decisivo puede considerarse el verdadero “discurso
del método” de Averroes, donde se formula una hermenéutica destinada a
interpretar racionalmente el discurso religioso.
Conclusión
Al
final, la figura de Ibn Rushd no pertenece únicamente al pasado medieval.
Pertenece también —y quizá sobre todo— a nuestro presente.
En
una época marcada por conflictos ideológicos, polarizaciones religiosas y
crisis del pensamiento crítico, Averroes nos recuerda una idea fundamental: la
verdad no puede temer a la razón. Para él, la investigación filosófica y
científica no constituye una amenaza para la fe, sino una vía legítima para
comprender mejor el orden del mundo y, en última instancia, la fe.
Su
pensamiento propone un principio de enorme actualidad: la pluralidad de
interpretaciones no destruye la verdad; la enriquece. Allí donde el dogmatismo
impone una única lectura del mundo, nace la discordia. Allí donde se permite
el ejercicio de la razón, surge la concordia.
Por
eso Averroes sigue siendo un pensador decisivo. Defendió, en el siglo XII, algo
que todavía hoy seguimos debatiendo: la legitimidad del pensamiento crítico
dentro de las tradiciones religiosas y culturales. Su obra demuestra que la
filosofía no es una amenaza para la religión, sino una forma más profunda de
interrogación sobre el sentido de la existencia.
En
este sentido, Averroes no es únicamente un comentarista de Aristóteles ni una
figura polémica de la escolástica medieval. Es uno de los primeros
pensadores que formuló con claridad la necesidad de un diálogo estructural
entre fe, razón y ciencia.
Y
quizá por eso su mensaje sigue siendo tan actual:
cuando
la razón se silencia, la fe se empobrece;
cuando la razón dialoga con la fe, la civilización se enriquece.
Volver
hoy a Averroes no es un gesto arqueológico.
Es,
más bien, una tarea intelectual urgente.
TRÁILER DE MIS PRINCIPALES LIBROS NOTA. El género negro es un poliedro por abarcar varias facetas del mundo del crimen. Incluso en el thrill...