martes, 13 de septiembre de 2016

ALGUNAS DE MIS APORTACIONES AL CENTRO CULTURAL LERCHUNDI DE MARTIL/TETUÁN.



MI CONTRIBUCIÓN
AL CENTRO CULTURAL LERCHUNDI


MI PONENCIA SOBRE AVERROES












TEXTO DE LA PONENCIA
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AVERROES:

EL PADRE

DEL RACIONALISMO OCCIDENTAL

 

Presento primero un artículo resumido que dediqué al filósofo, “Averroes o el viaje decisivo hacia el Ser”, y termino con una reseña de su vida y pensamiento.


1. Contexto y controversia

 

Disponemos de una documentación relativamente limitada sobre la obra de Ibn Rushd. Una parte considerable de sus textos se ha conservado principalmente en latín y hebreo, y muchas de las traducciones medievales presentan interpretaciones o manipulaciones doctrinales que han condicionado la recepción posterior de su pensamiento.

Averroes fue introducido en la corte almohade por el filósofo Ibn Tufayl, autor del célebre relato filosófico Hayy ibn Yaqdhan, obra que algunos historiadores de las ideas han considerado un antecedente lejano de la reflexión racionalista moderna que aparecerá más tarde en pensadores como René Descartes o Voltaire.

La corte almohade le encargó una tarea fundamental: explicar y comentar la obra de Aristóteles de forma rigurosa, intentando restituir su sentido filosófico original frente a interpretaciones anteriores consideradas excesivamente “arabizadas”. Averroes llevó a cabo esta labor con enorme éxito, adquiriendo rápidamente prestigio intelectual y reconocimiento en los círculos cultos.

Sin embargo, varias de sus obras suscitaron fuertes polémicas. Entre ellas destacan:

      * Tahafut al-Tahafut

      * Fasl al-Maqal

En la primera, Averroes refuta la obra del teólogo Al-Ghazali, Tahafut al-Falasifa, que denunciaba la filosofía como disciplina inútil o peligrosa para la fe. Averroes responde desmontando sistemáticamente los argumentos de Al-Ghazali y defendiendo la legitimidad racional de la filosofía.

El Discurso decisivo constituye, por su parte, una obra jurídica y doctrinal de gran importancia. En ella Averroes sostiene que el estudio de la filosofía y de la ciencia no sólo es compatible con el islam, sino que puede constituir incluso una obligación intelectual para aquellos capaces de practicar el razonamiento demostrativo.

Estas tesis provocaron la hostilidad de sectores teológicos y de una parte de la opinión popular. Las acusaciones de heterodoxia se multiplicaron, lo que llevó finalmente a su destierro por orden del califa almohade Abu Yusuf Yaqub al-Mansur, que lo envió a Marrakech tras un periodo de creciente presión política y religiosa.

 

 2. Recepción y polémica en la historia intelectual

Durante siglos, la recepción del pensamiento de Averroes fue ambivalente y conflictiva. En el mundo latino medieval, sus comentarios a Aristóteles ejercieron una enorme influencia en las universidades europeas, pero también suscitaron fuertes críticas por parte de algunos teólogos.

Entre sus detractores más conocidos se encuentra Tomás de Aquino, quien polemizó con las interpretaciones averroístas de Aristóteles, especialmente en relación con la teoría del entendimiento. En el siglo XIX, el orientalista Ernest Renan dedicó su tesis doctoral a estudiar su figura en el influyente libro Averroès et l’averroïsme.

Averroes fue acusado en la tradición latina de defender la llamada “teoría de la “doble verdad”, según la cual una proposición podía ser filosóficamente verdadera pero teológicamente falsa. Aunque esta interpretación sigue siendo discutida por los historiadores de la filosofía, contribuyó a alimentar las controversias en torno a su pensamiento.

Mientras tanto, su influencia fue particularmente positiva en el pensamiento judío medieval. Filósofos como Maimónides leyeron atentamente sus comentarios aristotélicos, y su figura aparece incluso en la obra de Dante Alighieri, quien lo sitúa entre los grandes sabios del Limbo en la Divina Comedia.

Con el paso del tiempo, diversos intérpretes han señalado resonancias entre algunas ideas averroístas y las reflexiones de pensadores posteriores como Baruch Spinoza, Gottfried Wilhelm Leibniz, Immanuel Kant, Friedrich Nietzsche o Karl Marx. Estas comparaciones han alimentado lo que el historiador de la filosofía Alain de Libera denomina una verdadera “arqueología del sujeto” en la tradición occidental.

 

 3. El Discurso decisivo y la relación entre fe y razón

El Discurso decisivo constituye una auténtica fatwa, es decir, una opinión jurídica fundamentada. Averroes escribe en él desde su triple condición de jurista, médico de la corte y filósofo.

La cuestión central que plantea es la siguiente:

          ¿deben la razón filosófica y la investigación científica participar en la interpretación de los textos sagrados?

Tras una larga argumentación, Averroes concluye que la investigación racional no sólo es legítima, sino necesaria. Para quienes poseen la capacidad intelectual adecuada, el estudio de la filosofía y de la ciencia constituye un deber.

En este contexto, la filosofía se define como:

               el examen racional de los seres existentes y de las causas que los explican.

Desde esta perspectiva, Averroes critica el dogmatismo de Al-Ghazali, al considerar que una única interpretación literal de los textos sagrados conduce a la discordia. En cambio, la pluralidad de métodos interpretativos —filosóficos, científicos y teológicos— favorece una comprensión más profunda de la verdad.

Un ejemplo significativo aparece en su análisis del antropomorfismo divino. Averroes sostiene que las descripciones físicas de Dios presentes en algunos textos religiosos deben interpretarse como metáforas, no como realidades materiales.

Asimismo, defiende la necesidad de estudiar a los sabios anteriores al islam —especialmente los filósofos griegos— porque, afirma, no existe conocimiento sin tradición intelectual previa.

En un pasaje célebre del Discurso decisivo, escribe:

         Si las enseñanzas de los antiguos coinciden con la verdad, debemos agradecerles su contribución; si no coinciden, debemos reconocer sus errores con respeto.

 

4. El problema del intelecto

Uno de los aspectos más debatidos del pensamiento averroísta es su teoría del intelecto.

Averroes intenta esclarecer la relación entre el intelecto y el ser humano. Según su interpretación de Aristóteles, el proceso cognitivo posee dos dimensiones:

   * un intelecto pasivo, que recibe los estímulos del mundo sensible

   * un intelecto activo, que actualiza el pensamiento y produce conocimiento

La cuestión crucial es si este intelecto activo pertenece individualmente al ser humano o si posee una existencia separada.

Averroes sostiene tres tesis fundamentales:

               1.  el intelecto posee una dimensión separada y universal

               2. el cerebro humano constituye el soporte material del pensamiento

                3. el intelecto representa una fuerza que puede elevar al ser humano por encima de su condición meramente animal

Esta teoría provocó enormes controversias en la escolástica medieval, ya que parecía cuestionar la concepción tradicional del alma individual.

 

5. Un pensador decisivo

La obra de Averroes continúa siendo objeto de estudio en numerosas universidades del mundo. Su pensamiento se sitúa en la encrucijada entre filosofía griega, tradición islámica y cultura europea.

Su defensa del diálogo entre fe, razón y ciencia sigue siendo hoy una referencia fundamental para comprender los debates contemporáneos sobre religión, conocimiento y libertad intelectual.

En este sentido, Averroes puede considerarse uno de los grandes arquitectos del racionalismo filosófico medieval y una figura clave en la historia intelectual del Mediterráneo.

 

6. Vida y pensamiento

No citaré aquí la totalidad de la obra de Ibn Rushd, ya que su producción es extensa y ha sido traducida a múltiples lenguas.

 

A.     Vida

Averroes, cuyo nombre árabe es Ibn Rušd, nació en Córdoba en 1126 y murió en Marrakech en diciembre de 1198, tras un periodo de arresto domiciliario. Procedía de una prestigiosa familia de juristas que influyó profundamente en su formación intelectual. Su padre y su abuelo habían sido jueces, lo que determinó su temprana educación en jurisprudencia islámica. Esta tradición familiar explica su posterior carrera como magistrado y jurista.

En 1169 fue nombrado cadí (juez) en Sevilla y poco después entró al servicio del califa almohade Abu Yaqub Yusuf como médico de la corte. Más tarde fue designado gran cadí de Córdoba, uno de los cargos judiciales más importantes del poder almohade.

Durante su formación estudió diversas disciplinas. Aprendió medicina con el célebre médico Avenzoar y mantuvo contacto intelectual con el filósofo Ibn Tufayl, quien lo introdujo en la corte almohade y desempeñó un papel decisivo en su trayectoria.

La creciente polémica provocada por sus ideas filosóficas llevó finalmente a su caída política. En 1195 fue desterrado por orden del califa Abu Yusuf Yaqub al-Mansur, presionado por sectores religiosos hostiles a la filosofía. No obstante, poco antes de su muerte fue rehabilitado y autorizado a regresar a Marrakech.

Averroes es considerado hoy uno de los filósofos más importantes de la Edad Media, especialmente por su decisiva mediación entre la filosofía aristotélica y el pensamiento europeo posterior.

 

B.     El pensamiento

 

--La doctrina

 

Uno de los puntos más discutidos de su filosofía es su concepción del mundo como realidad eterna. Averroes sostiene que el mundo no fue creado en un momento temporal determinado, sino que existe eternamente.

Esta tesis no pretende negar la existencia de Dios, sino reinterpretar la relación entre Dios y el universo. La eternidad del mundo implica la eternidad de la materia y de sus formas, lo que condujo a interpretaciones polémicas en relación con la inmortalidad personal del alma.

 

--Los caminos del conocimiento

Averroes sostenía que las verdades metafísicas podían expresarse por dos vías complementarias:

        1. La filosofía, basada en la demostración racional heredada de Aristóteles y enriquecida por la tradición neoplatónica.

          2. La religión, que transmite estas verdades mediante el lenguaje simbólico de la revelación.

Es importante señalar que Averroes no formuló la llamada teoría de la “doble verdad”. Este concepto fue elaborado posteriormente por algunos pensadores escolásticos que interpretaron su pensamiento de manera discutible.

Para Averroes, la filosofía y la religión no se contradicen: expresan la verdad mediante registros distintos dirigidos a públicos diferentes.

 

---El desenlace

El final de su carrera pública coincidió con un clima de creciente tensión religiosa y política. La ortodoxia religiosa logró imponerse frente a los círculos filosóficos que defendían la investigación racional.

Sus doctrinas fueron condenadas, algunas de sus obras prohibidas, y el filósofo fue obligado a retirarse de la vida pública. Murió poco después en Marrakech, tras haber sido rehabilitado oficialmente por el califa.

 

---Su esfuerzo intelectual

Durante toda su vida Averroes intentó situar el pensamiento árabe dentro de la tradición filosófica aristotélica.

Su objetivo era conciliar la herencia filosófica griega con la teología islámica, mostrando que el uso de la razón no contradice la fe. Para ello recurrió tanto al método aristotélico como a elementos de la tradición platónica y neoplatónica.

Sus extensos comentarios a las obras de Aristóteles se difundieron ampliamente gracias a sus traducciones al latín y al hebreo, convirtiéndose en una referencia fundamental para la filosofía europea medieval.

 

---El averroísmo

A partir del siglo XIII, las traducciones latinas de Averroes penetraron en las universidades europeas, especialmente en la Universidad de París. Allí surgió una corriente filosófica conocida como averroísmo latino, que desarrolló algunas de sus interpretaciones aristotélicas y provocó intensos debates sobre la relación entre fe y razón.

 

--Sus detractores

Entre los críticos más importantes de su pensamiento destacan los teólogos escolásticos cristianos, especialmente Tomás de Aquino y Alberto Magno. Ambos combatieron con vigor algunas tesis atribuidas al averroísmo, como:

* la eternidad del mundo

* la unidad del intelecto humano (monopsiquismo)

* la interpretación racional de los dogmas religiosos

Paradójicamente, a pesar de estas críticas, el pensamiento de Averroes desempeñó un papel decisivo en el desarrollo de la escolástica medieval.

 

--Las traducciones modernas

Las traducciones al español de la obra de Averroes comenzaron relativamente tarde. Uno de los primeros grandes estudiosos fue el arabista Miguel Asín Palacios a comienzos del siglo XX.

Entre los investigadores contemporáneos destaca también Rafael Ramón Guerrero, autor de la obra Averroes. Sobre filosofía y religión.

En el ámbito internacional, una referencia importante es el filósofo medievalista Alain de Libera, quien ha dedicado numerosos estudios a la recepción del averroísmo en Occidente.

Según De Libera, los dos esquemas interpretativos más difundidos del Discurso decisivo —el de la historiografía greco-árabe, centrado en la armonización entre Platón y Aristóteles, y el de la filosofía medieval latina, centrado en la supuesta teoría de la doble verdad— resultan insuficientes. Ambos parten del supuesto de una contradicción entre sabiduría filosófica y revelación religiosa, contradicción que Averroes niega explícitamente.

El objetivo fundamental del filósofo no era armonizar filosofía y religión, sino legitimar jurídicamente la práctica de la filosofía dentro del islam.

En este sentido, el Discurso decisivo puede considerarse el verdadero “discurso del método” de Averroes, donde se formula una hermenéutica destinada a interpretar racionalmente el discurso religioso.

 

Conclusión

Al final, la figura de Ibn Rushd no pertenece únicamente al pasado medieval. Pertenece también —y quizá sobre todo— a nuestro presente.

En una época marcada por conflictos ideológicos, polarizaciones religiosas y crisis del pensamiento crítico, Averroes nos recuerda una idea fundamental: la verdad no puede temer a la razón. Para él, la investigación filosófica y científica no constituye una amenaza para la fe, sino una vía legítima para comprender mejor el orden del mundo y, en última instancia, la fe.

Su pensamiento propone un principio de enorme actualidad: la pluralidad de interpretaciones no destruye la verdad; la enriquece. Allí donde el dogmatismo impone una única lectura del mundo, nace la discordia. Allí donde se permite el ejercicio de la razón, surge la concordia.

Por eso Averroes sigue siendo un pensador decisivo. Defendió, en el siglo XII, algo que todavía hoy seguimos debatiendo: la legitimidad del pensamiento crítico dentro de las tradiciones religiosas y culturales. Su obra demuestra que la filosofía no es una amenaza para la religión, sino una forma más profunda de interrogación sobre el sentido de la existencia.

En este sentido, Averroes no es únicamente un comentarista de Aristóteles ni una figura polémica de la escolástica medieval. Es uno de los primeros pensadores que formuló con claridad la necesidad de un diálogo estructural entre fe, razón y ciencia.

Y quizá por eso su mensaje sigue siendo tan actual:

cuando la razón se silencia, la fe se empobrece;

cuando la razón dialoga con la fe, la civilización se enriquece.

Volver hoy a Averroes no es un gesto arqueológico.

Es, más bien, una tarea intelectual urgente.


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