martes, 13 de septiembre de 2016

ALGUNAS DE MIS APORTACIONES AL CENTRO CULTURAL LERCHUNDI DE MARTIL/TETUÁN.



MI CONTRIBUCIÓN
AL CENTRO CULTURAL LERCHUNDI


MI PONENCIA SOBRE AVERROES












TEXTO DE LA PONENCIA
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AVERROES:

EL PADRE

DEL RACIONALISMO OCCIDENTAL

 

Presento primero un artículo resumido que dediqué al filósofo, “Averroes o el viaje decisivo hacia el Ser”, y termino con una reseña de su vida y pensamiento.


1. Contexto y controversia

 

Disponemos de una documentación relativamente limitada sobre la obra de Ibn Rushd. Una parte considerable de sus textos se ha conservado principalmente en latín y hebreo, y muchas de las traducciones medievales presentan interpretaciones o manipulaciones doctrinales que han condicionado la recepción posterior de su pensamiento.

Averroes fue introducido en la corte almohade por el filósofo Ibn Tufayl, autor del célebre relato filosófico Hayy ibn Yaqdhan, obra que algunos historiadores de las ideas han considerado un antecedente lejano de la reflexión racionalista moderna que aparecerá más tarde en pensadores como René Descartes o Voltaire.

La corte almohade le encargó una tarea fundamental: explicar y comentar la obra de Aristóteles de forma rigurosa, intentando restituir su sentido filosófico original frente a interpretaciones anteriores consideradas excesivamente “arabizadas”. Averroes llevó a cabo esta labor con enorme éxito, adquiriendo rápidamente prestigio intelectual y reconocimiento en los círculos cultos.

Sin embargo, varias de sus obras suscitaron fuertes polémicas. Entre ellas destacan:

      * Tahafut al-Tahafut

      * Fasl al-Maqal

En la primera, Averroes refuta la obra del teólogo Al-Ghazali, Tahafut al-Falasifa, que denunciaba la filosofía como disciplina inútil o peligrosa para la fe. Averroes responde desmontando sistemáticamente los argumentos de Al-Ghazali y defendiendo la legitimidad racional de la filosofía.

El Discurso decisivo constituye, por su parte, una obra jurídica y doctrinal de gran importancia. En ella Averroes sostiene que el estudio de la filosofía y de la ciencia no sólo es compatible con el islam, sino que puede constituir incluso una obligación intelectual para aquellos capaces de practicar el razonamiento demostrativo.

Estas tesis provocaron la hostilidad de sectores teológicos y de una parte de la opinión popular. Las acusaciones de heterodoxia se multiplicaron, lo que llevó finalmente a su destierro por orden del califa almohade Abu Yusuf Yaqub al-Mansur, que lo envió a Marrakech tras un periodo de creciente presión política y religiosa.

 

 2. Recepción y polémica en la historia intelectual

Durante siglos, la recepción del pensamiento de Averroes fue ambivalente y conflictiva. En el mundo latino medieval, sus comentarios a Aristóteles ejercieron una enorme influencia en las universidades europeas, pero también suscitaron fuertes críticas por parte de algunos teólogos.

Entre sus detractores más conocidos se encuentra Tomás de Aquino, quien polemizó con las interpretaciones averroístas de Aristóteles, especialmente en relación con la teoría del entendimiento. En el siglo XIX, el orientalista Ernest Renan dedicó su tesis doctoral a estudiar su figura en el influyente libro Averroès et l’averroïsme.

Averroes fue acusado en la tradición latina de defender la llamada “teoría de la “doble verdad”, según la cual una proposición podía ser filosóficamente verdadera pero teológicamente falsa. Aunque esta interpretación sigue siendo discutida por los historiadores de la filosofía, contribuyó a alimentar las controversias en torno a su pensamiento.

Mientras tanto, su influencia fue particularmente positiva en el pensamiento judío medieval. Filósofos como Maimónides leyeron atentamente sus comentarios aristotélicos, y su figura aparece incluso en la obra de Dante Alighieri, quien lo sitúa entre los grandes sabios del Limbo en la Divina Comedia.

Con el paso del tiempo, diversos intérpretes han señalado resonancias entre algunas ideas averroístas y las reflexiones de pensadores posteriores como Baruch Spinoza, Gottfried Wilhelm Leibniz, Immanuel Kant, Friedrich Nietzsche o Karl Marx. Estas comparaciones han alimentado lo que el historiador de la filosofía Alain de Libera denomina una verdadera “arqueología del sujeto” en la tradición occidental.

 

 3. El Discurso decisivo y la relación entre fe y razón

El Discurso decisivo constituye una auténtica fatwa, es decir, una opinión jurídica fundamentada. Averroes escribe en él desde su triple condición de jurista, médico de la corte y filósofo.

La cuestión central que plantea es la siguiente:

          ¿deben la razón filosófica y la investigación científica participar en la interpretación de los textos sagrados?

Tras una larga argumentación, Averroes concluye que la investigación racional no sólo es legítima, sino necesaria. Para quienes poseen la capacidad intelectual adecuada, el estudio de la filosofía y de la ciencia constituye un deber.

En este contexto, la filosofía se define como:

               el examen racional de los seres existentes y de las causas que los explican.

Desde esta perspectiva, Averroes critica el dogmatismo de Al-Ghazali, al considerar que una única interpretación literal de los textos sagrados conduce a la discordia. En cambio, la pluralidad de métodos interpretativos —filosóficos, científicos y teológicos— favorece una comprensión más profunda de la verdad.

Un ejemplo significativo aparece en su análisis del antropomorfismo divino. Averroes sostiene que las descripciones físicas de Dios presentes en algunos textos religiosos deben interpretarse como metáforas, no como realidades materiales.

Asimismo, defiende la necesidad de estudiar a los sabios anteriores al islam —especialmente los filósofos griegos— porque, afirma, no existe conocimiento sin tradición intelectual previa.

En un pasaje célebre del Discurso decisivo, escribe:

         Si las enseñanzas de los antiguos coinciden con la verdad, debemos agradecerles su contribución; si no coinciden, debemos reconocer sus errores con respeto.

 

4. El problema del intelecto

Uno de los aspectos más debatidos del pensamiento averroísta es su teoría del intelecto.

Averroes intenta esclarecer la relación entre el intelecto y el ser humano. Según su interpretación de Aristóteles, el proceso cognitivo posee dos dimensiones:

   * un intelecto pasivo, que recibe los estímulos del mundo sensible

   * un intelecto activo, que actualiza el pensamiento y produce conocimiento

La cuestión crucial es si este intelecto activo pertenece individualmente al ser humano o si posee una existencia separada.

Averroes sostiene tres tesis fundamentales:

               1.  el intelecto posee una dimensión separada y universal

               2. el cerebro humano constituye el soporte material del pensamiento

                3. el intelecto representa una fuerza que puede elevar al ser humano por encima de su condición meramente animal

Esta teoría provocó enormes controversias en la escolástica medieval, ya que parecía cuestionar la concepción tradicional del alma individual.

 

5. Un pensador decisivo

La obra de Averroes continúa siendo objeto de estudio en numerosas universidades del mundo. Su pensamiento se sitúa en la encrucijada entre filosofía griega, tradición islámica y cultura europea.

Su defensa del diálogo entre fe, razón y ciencia sigue siendo hoy una referencia fundamental para comprender los debates contemporáneos sobre religión, conocimiento y libertad intelectual.

En este sentido, Averroes puede considerarse uno de los grandes arquitectos del racionalismo filosófico medieval y una figura clave en la historia intelectual del Mediterráneo.

 

6. Vida y pensamiento

No citaré aquí la totalidad de la obra de Ibn Rushd, ya que su producción es extensa y ha sido traducida a múltiples lenguas.

 

A.     Vida

Averroes, cuyo nombre árabe es Ibn Rušd, nació en Córdoba en 1126 y murió en Marrakech en diciembre de 1198, tras un periodo de arresto domiciliario. Procedía de una prestigiosa familia de juristas que influyó profundamente en su formación intelectual. Su padre y su abuelo habían sido jueces, lo que determinó su temprana educación en jurisprudencia islámica. Esta tradición familiar explica su posterior carrera como magistrado y jurista.

En 1169 fue nombrado cadí (juez) en Sevilla y poco después entró al servicio del califa almohade Abu Yaqub Yusuf como médico de la corte. Más tarde fue designado gran cadí de Córdoba, uno de los cargos judiciales más importantes del poder almohade.

Durante su formación estudió diversas disciplinas. Aprendió medicina con el célebre médico Avenzoar y mantuvo contacto intelectual con el filósofo Ibn Tufayl, quien lo introdujo en la corte almohade y desempeñó un papel decisivo en su trayectoria.

La creciente polémica provocada por sus ideas filosóficas llevó finalmente a su caída política. En 1195 fue desterrado por orden del califa Abu Yusuf Yaqub al-Mansur, presionado por sectores religiosos hostiles a la filosofía. No obstante, poco antes de su muerte fue rehabilitado y autorizado a regresar a Marrakech.

Averroes es considerado hoy uno de los filósofos más importantes de la Edad Media, especialmente por su decisiva mediación entre la filosofía aristotélica y el pensamiento europeo posterior.

 

B.     El pensamiento

 

--La doctrina

 

Uno de los puntos más discutidos de su filosofía es su concepción del mundo como realidad eterna. Averroes sostiene que el mundo no fue creado en un momento temporal determinado, sino que existe eternamente.

Esta tesis no pretende negar la existencia de Dios, sino reinterpretar la relación entre Dios y el universo. La eternidad del mundo implica la eternidad de la materia y de sus formas, lo que condujo a interpretaciones polémicas en relación con la inmortalidad personal del alma.

 

--Los caminos del conocimiento

Averroes sostenía que las verdades metafísicas podían expresarse por dos vías complementarias:

        1. La filosofía, basada en la demostración racional heredada de Aristóteles y enriquecida por la tradición neoplatónica.

          2. La religión, que transmite estas verdades mediante el lenguaje simbólico de la revelación.

Es importante señalar que Averroes no formuló la llamada teoría de la “doble verdad”. Este concepto fue elaborado posteriormente por algunos pensadores escolásticos que interpretaron su pensamiento de manera discutible.

Para Averroes, la filosofía y la religión no se contradicen: expresan la verdad mediante registros distintos dirigidos a públicos diferentes.

 

---El desenlace

El final de su carrera pública coincidió con un clima de creciente tensión religiosa y política. La ortodoxia religiosa logró imponerse frente a los círculos filosóficos que defendían la investigación racional.

Sus doctrinas fueron condenadas, algunas de sus obras prohibidas, y el filósofo fue obligado a retirarse de la vida pública. Murió poco después en Marrakech, tras haber sido rehabilitado oficialmente por el califa.

 

---Su esfuerzo intelectual

Durante toda su vida Averroes intentó situar el pensamiento árabe dentro de la tradición filosófica aristotélica.

Su objetivo era conciliar la herencia filosófica griega con la teología islámica, mostrando que el uso de la razón no contradice la fe. Para ello recurrió tanto al método aristotélico como a elementos de la tradición platónica y neoplatónica.

Sus extensos comentarios a las obras de Aristóteles se difundieron ampliamente gracias a sus traducciones al latín y al hebreo, convirtiéndose en una referencia fundamental para la filosofía europea medieval.

 

---El averroísmo

A partir del siglo XIII, las traducciones latinas de Averroes penetraron en las universidades europeas, especialmente en la Universidad de París. Allí surgió una corriente filosófica conocida como averroísmo latino, que desarrolló algunas de sus interpretaciones aristotélicas y provocó intensos debates sobre la relación entre fe y razón.

 

--Sus detractores

Entre los críticos más importantes de su pensamiento destacan los teólogos escolásticos cristianos, especialmente Tomás de Aquino y Alberto Magno. Ambos combatieron con vigor algunas tesis atribuidas al averroísmo, como:

* la eternidad del mundo

* la unidad del intelecto humano (monopsiquismo)

* la interpretación racional de los dogmas religiosos

Paradójicamente, a pesar de estas críticas, el pensamiento de Averroes desempeñó un papel decisivo en el desarrollo de la escolástica medieval.

 

--Las traducciones modernas

Las traducciones al español de la obra de Averroes comenzaron relativamente tarde. Uno de los primeros grandes estudiosos fue el arabista Miguel Asín Palacios a comienzos del siglo XX.

Entre los investigadores contemporáneos destaca también Rafael Ramón Guerrero, autor de la obra Averroes. Sobre filosofía y religión.

En el ámbito internacional, una referencia importante es el filósofo medievalista Alain de Libera, quien ha dedicado numerosos estudios a la recepción del averroísmo en Occidente.

Según De Libera, los dos esquemas interpretativos más difundidos del Discurso decisivo —el de la historiografía greco-árabe, centrado en la armonización entre Platón y Aristóteles, y el de la filosofía medieval latina, centrado en la supuesta teoría de la doble verdad— resultan insuficientes. Ambos parten del supuesto de una contradicción entre sabiduría filosófica y revelación religiosa, contradicción que Averroes niega explícitamente.

El objetivo fundamental del filósofo no era armonizar filosofía y religión, sino legitimar jurídicamente la práctica de la filosofía dentro del islam.

En este sentido, el Discurso decisivo puede considerarse el verdadero “discurso del método” de Averroes, donde se formula una hermenéutica destinada a interpretar racionalmente el discurso religioso.

 

Conclusión

Al final, la figura de Ibn Rushd no pertenece únicamente al pasado medieval. Pertenece también —y quizá sobre todo— a nuestro presente.

En una época marcada por conflictos ideológicos, polarizaciones religiosas y crisis del pensamiento crítico, Averroes nos recuerda una idea fundamental: la verdad no puede temer a la razón. Para él, la investigación filosófica y científica no constituye una amenaza para la fe, sino una vía legítima para comprender mejor el orden del mundo y, en última instancia, la fe.

Su pensamiento propone un principio de enorme actualidad: la pluralidad de interpretaciones no destruye la verdad; la enriquece. Allí donde el dogmatismo impone una única lectura del mundo, nace la discordia. Allí donde se permite el ejercicio de la razón, surge la concordia.

Por eso Averroes sigue siendo un pensador decisivo. Defendió, en el siglo XII, algo que todavía hoy seguimos debatiendo: la legitimidad del pensamiento crítico dentro de las tradiciones religiosas y culturales. Su obra demuestra que la filosofía no es una amenaza para la religión, sino una forma más profunda de interrogación sobre el sentido de la existencia.

En este sentido, Averroes no es únicamente un comentarista de Aristóteles ni una figura polémica de la escolástica medieval. Es uno de los primeros pensadores que formuló con claridad la necesidad de un diálogo estructural entre fe, razón y ciencia.

Y quizá por eso su mensaje sigue siendo tan actual:

cuando la razón se silencia, la fe se empobrece;

cuando la razón dialoga con la fe, la civilización se enriquece.

Volver hoy a Averroes no es un gesto arqueológico.

Es, más bien, una tarea intelectual urgente.


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lunes, 18 de julio de 2016

LARACHE EN LA POESÍA DE HASSAN EL AHMAR







PREÁMBULO
Mi amigo y colega Hassan El Ahmar me pidió un comentario a su poema El llanto por Larache y cómo no acceder a ello cuando esta ciudad representa tanto para mí, mi remanso de adolescencia. He aquí pues, ab ovo, el marco teórico sucinto (sin citar teorías) que regirá este estudio. El texto poético es aquel que se propone transmitir emociones y sentimientos, respetando ciertos criterios de estilo. Se destaca del narrativo (según la tipología textual) por la inclusión de elementos simbólicos y de imágenes literarias. Pero estas definiciones no me satisfacen personalmente, a fortiori porque el texto en prosa contiene también todos los criterios citados y porque para mí cualquier texto, verbal, no verbal u oral, sustenta a nivel actancial la misma historia: inicio de un tema, su transformación y su desenlace. Todos los textos se confeccionan mediante signos (verbales o no) que la gramática instituye y organiza para dar sentido. El matiz radica ad lítteram en que la poesía debe su especificidad a un metalenguaje coercitivo sutil que utiliza: uso primordial de los tropos, métrica, musicalidad y brevedad del verso, todo ello para transmitir emociones puras. Por eso creo que leer y analizar poesía es como tratar de descifrar un idioma perdido y antiguo, un enigma. Así, el lector debe decodificar el mensaje para alcanzar el sentido. La pista que el texto ofrece es el significado literal que orienta al sentido literario final, a la resolución del misterio, a posteriori. Lo ideal hubiese sido presentar un análisis greimasiano, siendo el poema Ipso facto un texto estratificado, pero por falta de espacio me limitaré sucintamente a dos propuestas compatibles e interrelacionadas: la de R. Jakobson para quién en el poema predomina la función poética (ars gratia artis o mensaje por el mensaje) sobre las demás funciones del lenguaje, mediante los tropos y los recursos fónico-sintácticos donde los ejes de selección y de combinación interactúan para crear formas lingüísticas marcadas; y la de L. Hjelmslev para quien, tras Saussure, la esencia del lenguaje consiste en un sistema de correspondencias entre sonido y significad donde el análisis del lenguaje implica describir cada uno de estos dos planos y sus interconexiones. 

     I.    ASPECTOS FORMALES
               1- EL CONTENIDO DE LA FORMA
En lingüística contenido y forma son categorías que reflejan la interconexión dialéctica de dos aspectos esenciales del texto en calidad de conjunto ordenado de un modo determinado de los elementos y procesos que conforman el significado (contenido) y la modalidad de expresión de tal conjunto en significante en sus diversas modificaciones (forma). La dicotomía saussureana de significante/significado es llamada por Hjemslev expresión/contenido. Cada uno de estos planos, en una determinada lengua, tiene su propia estructura. En el plano de la expresión la estructura es una secuencia de segmentos, mientras que en el plano del contenido es una combinación de unidades componenciales más pequeñas. En El llanto por Larache, el pronombre personal, por ejemplo y como lo veremos, modifica el ritmo en el verso y da relieve a las diferentes funciones expresadas además de la poética, como lo son la función referencial (centrada en la tercera persona), la función conativa (centrada en segunda persona, bien para suplicar o exhortar, según que la primera se subordine a la segunda o viceversa) y la función emotiva (fundamentalmente lírica, orientada a la primera persona). A continuación expondré tres niveles de lectura del poema. 

lunes, 21 de marzo de 2016

“AMOR POST MORTEM", un relato que consagra al género negro marroquí.








Amor post mortem, de Ahmed Oubali.


                                                  Por MUSTAPHA HANDAR.







PREÁMBULO

Últimamente, tuve el honor de recibir una de las más valiosas y muy raras perlas negras. Me refiero, con gran júbilo, a la obra de género negro "Chivos expiatorios y otros relatos" del adalid marroquí de este género el escritor y semiólogo Ahmed Oubali. 
Son once relatos, los que componen el libro, editado por Cultiva Libros de Madrid. En cada uno hay más de un tremendo asesinato, más de un codicioso homicida en busca de lucro y de un chivo expiatorio para pagarlo duro en su lugar o para sepultar en él su psicopatía y sus macabros hechos, más de un ADN destruido, bastante epinefrina vertida en las venas sensibles del lector y más de un rompecabezas de índole psicológica y policíaca. Esta obra única merece colocarse al lado de las obras de los autores más celebrados del género como Edgar Alain Poe, Agatha Christie, James Thompson, Raymond Chandler, entre otros.



A continuación voy a corroborar esta afirmación con mi lectura del relato citado.


EL RELATO

VER TAMBIÉN MI CRÍTICA ULTERIOR


ARGUMENTO

Cintia descubre ex abrupto que su cónyuge Juan Antonio Balaguer es un maléfico mafioso con un pasado negro y que detrás de su nombre se esconde el de Albert Silbertbauer; su verdadera identidad y uno de los más peligrosos y buscados asesinos. Por ende, su vida está en peligro, sobre todo, cuando la ha amenazado con arrebatársela si piensa delatarlo.

miércoles, 16 de marzo de 2016

CONDUCIR UN RELATO.




Hola, amigos. He vuelto con un escalofriante y exquisito relato,  Amor post mortem,  que dedico a los amantes del género negro. Lo  podéis leer aquí en el Blog o en el enlace siguiente:



http://sopaderelatos.com/2016/05/12/amor-post-mortem/


Pero mi intención era compartir con vosotros mi idea del relato como locomotora. Sé que os parecerá descabellado pero veamos en qué se parecen: El conductor del relato/vehículo es el autor. El punto muerto indica que no hay todavía historia. Arrancar es empezar a narrar. Para arrancar se necesita carburante (Ideas) y un buen motor (Gramática). Con el embrague puedes cambiar de dirección: realizar con retrovisores un flash-back (retrospección o analepsis) y con parabrisas, un flashforward (anticipación o prolepsis). Puedes acelerar la narración mediante la condensación (elipsis narrativa), ralentizarla y frenarla mediante la expansión (descripción, perífrasis) o coger un atajo mediante la condensación/substitución. Puedes conducir todo recto, en narración lineal (el orden del discurso sigue el de la historia) o hacer digresiones con In medias Res (narrar desde la mitad del tema) o In extrema Res (desde su final). El habitáculo es la estética del texto; los neumáticos facilitan la fluidez de la narración; la mecánica es la sintaxis textual; una avería o un accidente significan que algo falla en la gramática del texto.
¿Qué os parece la idea? Leed mi relato para saber más. Pero ojo: es un relato con espeluznante velocidad, sin frenos ni conductor. Y sería cínico desearos buen viaje o una feliz lectura. 

martes, 22 de diciembre de 2015

LO ESTÉTICO EN LA OBRA DE A. OUBALI


Lo estético en 
La muerte también baila en Málaga (1) 
de Ahmed Oubali

El argumento es simple: Ramírez, un viejo desdichado, premedita asesinar a su joven y hermosa mujer, Lubna, marroquí, porque sospecha que le pone los cuernos.

Pero como el crimen perfecto solo existe en novelas, el plan del viejo se desmoronará como un castillo de naipes cuando, en circunstancias dignas de un desgarrador thriller, es la víctima quien termina matando al verdugo.

El trasfondo temático de este relato es la sospecha y la obsesión irracional por querer matar a su pareja. Como en otros relatos del autor, aquí también se palpa nítidamente el uso de nuevos códigos como la distribución temporal no lineal, la condensación de los hechos en pocas horas y, sobre todo, la ambientación de la acción, embargada por la descripción.

En este relato también prevalece fundamentalmente lo descriptivo, concepto que muy pocos escritores marroquíes privilegian. Sabemos que la descripción, que va intrínsecamente unida a la narración, es una de las técnicas que exige una tarea intensa por parte del cuentista, invitado a hacer uso de un registro lingüístico y literario muy elaborados, del que hace uso familiarmente Ahmed Oubali y el que indudablemente domina mejor, tal y como lo ha demostrado anteriormente en Chivos expiatorios y otros relatos.

 

Por fines estéticos, Ahmed Oubali prefiere siempre crear una atmósfera donde los hechos que se narran son abrumadoramente verosímiles; de ahí que el proceso descriptivo sea dinámico y vital en su obra. La descripción no es un objetivo en sí, sino un medio para producir impresión de belleza y placer estético, paralelamente a escenarios de suspense y angustia. El lector se mantiene intrigado desde las primeras palabras del relato y permanece expectante al no poder adivinar los desenlaces de la narración.

Sin duda, la descripción es una de las técnicas destacadas que han otorgado a La muerte también baila en Málaga una belleza sugestiva que no se agota con una sola lectura.

En esta rápida presentación quise aludir solo a la técnica de la descripción y su uso en el presente relato. La ilustraré en otra ocasión con numerosos ejemplos, analizados exhaustivamente.


                                                                                                  Por Azeddine ETTAHRI,
                                                                                                          Hispanista investigador.
(1) Relato publicado por la Revista Dos Orillas (Ns. VII-VIII, abril, 2014, pp. 43-52).
       Pueden también leerlo en:




miércoles, 7 de octubre de 2015

AHMED OUBALI Y EL GÉNERO NEGRO



El género negro según Ahmed Oubali

                             Por el profesor Azeddine Ettahri

Hace algunos años, el escritor marroquí en lengua española Ahmed Oubali publicaba el libro Chivos expiatorios y otros relatos con el que había dado pie a lo que se da en llamar  el "género negro" en la literatura marroquí escrita en la lengua de Cervantes. Ni que decir tiene que este libro obtuvo, desde su aparición, éxito y acogida grandes. Motivo: gran dosis de intriga, asesinatos y mucho suspense. En efecto, se agotaron todos los ejemplares de la primera edición hecha en 2009 por la Fundación Dos Orillas de Algeciras y los de la segunda edición de la editorial madrileña, Cultiva Libros. Lo cual es, evidentemente, una clara prueba de la calidad de los once cuentos que componen la obra.

 

Convendría señalar algunos que otros códigos relevantes del citado libro: un estilo que inspira credibilidad tanto en la escritura narrativa como en las etapas de sus secuencias (1); un enfoque breve en la descripción de los acontecimientos (2); una crítica social realista donde personajes, tiempo y espacio no parecen ficticios sino reales (3); un ambiente de suspense e intriga que impacta al lector durante toda la lectura (4); un universo de violencia y vicios donde la angustia prevalece desde el inicio hasta el final (5); un enlace donde es condenado el villano y triunfa el bueno (6); una brevedad (los relatos son todos cortos) en la que todo se condensa para provocar efectos de sorpresa.

 

Las historias se narran en una atmósfera asfixiante y las temáticas tratadas, como la violencia, la muerte, la traición, el engaño o el sexo perverso para obtener poder o dinero, se inspiran en las bases del género negro que viene a llenar el hueco que se presentía en las producciones literarias marroquíes en lengua española. De hecho, en Chivos expiatorios y otros relatos son constantes los elementos de tal género que estructuran el ritmo obsesivo de la narración, como el suspense, la angustia, la ansiedad y la paranoia, elementos que dejan una honda impresión en el lector. Hablamos aquí del paradigma o rasgo distintivo y constante del thriller que implica una tensión permanente cuyo objetivo es preocupar al lector del principio al final. De ahí que cuanto más se complica el enigma por descifrar, más aumenta el estrés en el lector (léase por ejemplo La muerte también baila en Málaga o Distorsión del tiempo).

 

Concluimos esta breve presentación, que es un avance de un trabajo exhaustivo en preparación sobre el género negro, diciendo que Ahmed Oubali, como fiel lector de los teóricos de este género, sabe inspirarse en ellos a la hora de escribir tan intrigantes y suculentos relatos, repletos de maldiciones, perversiones sexuales y crímenes casi perfectos y con unos protagonistas que, como bien dice el autor, siempre obsesionados por escapar de sí mismos para lograr una imposible felicidad, una redención, un lugar lejos de la miseria y la injusticia.


miércoles, 16 de septiembre de 2015

UNA MIRADA CRÍTICA SOBRE CHIVOS EXPIATORIOS, DE AHMED OUBALI






UNA MIRADA CRÍTICA SOBRE 
CHIVOS EXPIATORIOS,
                              DE AHMED  OUBALI 

                                                       Por Azeddine ETTAHRI 1



Entre los fenómenos literarios que han marcado el panorama cultural marroquí en estos últimos decenios sobresale la "literatura marroquí en lengua española". Se trata de un fenómeno relativamente reciente que consiste precisamente en que algunos marroquíes, al igual que sus homólogos en francés, han decidido escribir y publicar sus creaciones literarias en la lengua de Cervantes. Es cierto que esta literatura no cuenta, hasta el presente, con ningún Tahar Ben Jelloun ni Driss Chraibi, pero no menos cierto es que hay escritores que son mucho más conocidos en España que en el mismo Marruecos: Mohamed Chakor, Mohamed Bouissef Rekab, Mohamed Lahchiri, Abderrrahman El Fathi, Ahmed Oubali, entre otros.

 

Antes de entrar de lleno en materia y acercarnos al libro que nos ocupa Chivos expiatorios y otros relatos (2, 3) de este último autor, me interesa comentar brevemente dos hechos: el primero tiene que ver con la conveniencia de hablar de una "literatura" o simplemente de una "escritura", y el segundo tiene relación con el hecho de que unos marroquíes hayan optado por valerse de la lengua castellana para escribir obras literarias.

 

Lejos de considerar con algo más de detalle los debates y las charlas repetidas que tomaban, en la mayoría de los casos, un cariz polémico acerca de la pertinencia o no de hablar de literatura marroquí en lengua española, creemos que es de justicia llamar a las cosas con su nombre, ya que la escritura es una cosa y literatura es otra. Por supuesto que la escritura lo engloba todo: filosofía, historia, investigación, prensa, ensayos, en fin varios campos y disciplinas; pero hay que llamar, como dicen, al pan, pan y al vino, vino.

 

De lo que no cabe la menor duda, en el día de hoy, es la existencia de esta literatura, puesto que en cualquier parte del mundo se habla de literatura cuando se habla de tres puntos esenciales: primero, una extensa y vasta producción de obras que abrazan la mayoría de los géneros literarios (cuentos, poesía, novelas…); segundo, un grupo de creadores que se expresa con un estilo propio; y tercero, una recepción crítica de tales producciones.

 

Indudablemente, la literatura marroquí en lengua española cumple enteramente con estos puntos señalados. Ya contamos con verdaderas producciones literarias, con creadores y ya hay una crítica literaria. Sea como fuera, y en palabras del catedrático Aziz Tazi: “hay que tomar en cuenta que el lector es soberano para aceptar o rechazar esa o aquella producción (…). La complicada operación de la lectura (…) requiere mucha preparación, mucho tacto y mucha intuición literaria. Ni todo el que escribe es buen escritor ni cualquiera que lee es buen lector.”(4).

 

El segundo hecho que quería comentar tiene relación con la herramienta lingüística utilizada para escribir esta literatura. Igual que ocurrió en varias ocasiones con los marroquíes que escriben en francés, a nuestros autores en lengua española se les venía preguntando, desde el principio, el porqué de escribir en español y no hacerlo en árabe. La respuesta se dio en el primer coloquio internacional celebrado en Fez acerca de la literatura marroquí de expresión española: “La lengua española la entendemos, la hablamos y la escribimos.” (5). Desde luego, estos autores han optado por la lengua que dominan más, que aman, y que les permite expresarse sin ninguna dificultad. Algunos señalan que “a pesar de hablar y escribir sin problema en árabe y en francés, cuando se trata de la creación solo [pueden] hacerlo en español.”(6). Pero sin extendernos mucho sobre este cariz, creemos, citando al catedrático Abdellatif Limami, uno de los primeros críticos en haberse ocupado de este fenómeno, que

“cada uno tiene el derecho legítimo de sentir una especial proximidad y atracción por un idioma determinado.” (7). Por lo tanto, “obligar a alguien a que utilice tal idioma en vez de otro para crear, significa, sin lugar a dudas, el desmantelamiento de una vocación artística.” (8).

 

Tras estas palabras que dejan diáfanos los puntos en torno a los cuales se ha gastado mucha tinta en los últimos lustros sobre esta literatura, vamos a asomarnos al mundo literario de Ahmed Oubali, figura determinante del hispanismo marroquí, que es la vez catedrático, escritor, crítico e intérprete de conferencias, que ha consagrado gran parte de su vida al español.

 

En la primera solapa del libro Chivos expiatorios y otros relatos se informa que el autor fue licenciado en tres ramas: Filología española, Traducción, y Periodismo. Es Doctor desde 1990 por la Universidad Rennes II de Haute Bretagne (Francia) en la que defendió su Tesis Doctoral titulada LES AVATARS DU SENS DANS LA TRADUCTION DU QUICHOTTE, una crítica histórica sobre las traducciones francesas del Quijote.

Entre sus numerosas actividades académicas cabe destacar comunicaciones, cursos, seminarios y conferencias impartidos en español, francés e inglés tanto en universidades nacionales como internacionales.

 

Ahmed Oubali es miembro de la Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española (9), pues desde hace dos décadas lleva publicados unos cuarenta relatos en español y unos sesenta en francés, todos ellos dedicados al ambiente etnográfico marroquí. Nuestro escritor cuenta, sin lugar a dudas, con una trayectoria que no es posible ni definir ni delimitar aquí.

 

Su libro que nos ocupa Chivos expiatorios y otros relatos se compone de once cuentos que llevan los siguientes y cuán significativos títulos: “Chivos expiatorios”; “Carnaval de serpientes”; “Gusano entre fresas”; “Cita con la muerte”; “El diablo de las Hespérides”; “Las pateras de la muerte”; “Venganza seropositiva”; “Amor aéreo”; “El obseso”; “La bolsa escarlata” y “Distorsión del tiempo”.

 

En Chivos expiatorios, el guía Munir Benhayún y la turista Alicia Trafalgar protagonizan este relato que tiene un desenlace trágico. Alicia, cansada de su marido inválido, el muy conocido multimillonario catalán Álvarez Planells se propone asesinarle para quedarse con su colosal fortuna. Para ello piensa en un crimen perfecto. Ayudada por su amante Hasán, va en busca de un guía simulando interesarse por las excursiones. Escoge a tal Munir, como chivo expiatorio, el que endosaría el asesinato de su marido. Le promete dinero, sexo e inmigración legal. Le invita a casa, fingiendo necesitar su compañía. El guía no sabe que los dos amantes se proponen dispararle a quemarropa y “maquillar” luego el crimen: pasar al dormitorio y asestar al marido inválido un culatazo mortal con el busto que está sobre la chimenea; después limpiar el arma, imprimir las huellas de Munir en el busto; situar su cadáver en la habitación de su marido y forzar la cerradura de la puerta trasera para que la policía pensase en un robo con fractura. Pero las cosas no siempre salen como uno quiere. Al llegar intempestivamente Munir a casa se enfrenta con Hasán y los dos inician una feroz lid, y como en las películas, el amante se endereza pronto, pasa el cuchillo en su mano izquierda y alcanza al guía en la pantorrilla derecha, pero este, en vez de gritar de dolor, se echa atrás, topa con una silla y la coge para defenderse. El amante se abalanza entonces como un toro sobre él y ambos reanudan la lucha. En ese momento aparece Alicia con la pistola en la mano, alocada por lo que ven sus ojos. El inválido, curioso, participa en la escena macabra. En un momento muy corto todos se sienten traicionados, cada uno a su modo: Alicia ve su plan desmoronarse como un castillo de naipes; el amante termina con el cuchillo hincado en el pecho; Munir se siente en sus últimos instantes profundamente despreciado y engañado y el marido inválido intenta encontrar una respuesta a aquella tragedia. Alicia dispara indistintamente. Hay tiroteo. Caen todos muertos. Reconstruir aquellos hechos en su cronología será una verdadera apuesta para la policía.

 

En Carnaval de serpientes se narra un ataque inexplicable de serpientes cuya mordedura tiñe de pavor un poblado. En este relato la muerte protagoniza sus tramas y acciones.

Gusano entre fresas se desarrolla en torno a la conducta de Selam/Elías, cuya lasciva presencia se desdobla para satisfacer sexualmente a las gemelas Yamila y Firdaus, buscando como finalidad la fortuna de ambas hermanas.

 

Cita con la muerte narra la historia de una joven, Firdaus Diouri, que se vio utilizada y después víctima del desprecio de su novio, al que solo le importa el dinero. En su camino hacia el suicidio, Firdaus conoció a un joven español, Rodrigo Santander, que logró salvarla de la muerte.

 

En El diablo de las Hespérides se relata la historia de Si Mohand, un viejo héroe de la Guerra Civil española que busca venganza por resentimiento.

 

El protagonista del relato Las pateras de la muerte narra su viaje a España en la patera. El joven, que pese a sus diplomas, se encontró sin dinero ni trabajo ni familia. En su odisea, una enorme ola ahogó la patera, donde únicamente se salvó el protagonista y una joven llamada Hayat.

 

La historia de Venganza seropositiva gira en torno a Saída, una joven víctima del sida y de muchos ultrajes que la indujeron a la prostitución. Saída esgrime toda una estrategia hábilmente estudiada para vengarse y contagiar el sida a todos los que abusaron de ella.

 

Amor aéreo tiene como tema central el amor que surgió entre las tres parejas que viajaban de Madrid a Marrakech, especialmente entre una española, Aurora Gómez, y un marroquí, Adel Sekal, relato que sorprendería a los que no creen en el matrimonio mixto.

 

El obseso cuenta la historia de Abdeltif, que sospecha que su mujer lo engaña con sus amigos y programa su envenenamiento. Pero al final, muere envenenado a causa de su obsesión irracional.

La bolsa escarlata es el hilo conductor del relato que lleva este nombre. Un heredero asesina a todos los demás para quedarse con el pastel.

 

En Distorsión del tiempo, último relato, Nadia encuentra su equilibrio personal gracias a la ayuda del doctor Ubaldia que, mediante el psicoanálisis, logró desterrar un pasado siniestro donde fue asesinada la madre de Nadia.

 

Estas son, a grandes rasgos, las historias que nos cuenta Ahmed Oubali en su libro Chivos expiatorios y otros relatos, compuesto de once cuentos de excelente nivel literario, cuyas tramas logran captar desde las primeras líneas la atención del lector. Dichos cuentos no han dejado de asombrar a los lectores por su capacidad de emocionar y su constante cuestionamiento del mundo, la vida, la muerte y todo lo humano, además de su impecable tratamiento estético-literario.

 

Los títulos están estrechamente vinculados con la estructura del relato y vienen a sintetizar el contenido de las acciones que se cumplen en estos relatos.

Ernest Hemingway, uno de los grandes maestros del cuento en el siglo pasado, decía que un buen relato debe ser como un iceberg; lo que se ve es siempre menos que lo que queda oculto bajo el agua, y otorga intensidad, misterio y significación a lo que flota en la superficie.

Los cuentos de nuestro libro cumplen con dicha premisa, pero también se sustentan en una afirmación que hace el autor en unos de ellos. Y así es al menos en su territorio literario: relatos abiertos, nada previsibles, donde lo que está más allá de las historias que se cuentan ‒siempre apasionantes‒, el enigma que hay que desvelar, subyace a lo escrito; donde en cada uno de ellos hay una figura inscrita en la trama del tapiz que hay que descubrir, una figura en la que realidad y ficción se imitan una a la otra.

Los contenidos de estos cuentos giran en torno a temas tan variados y heterogéneos como la astucia, el engaño, la traición, la muerte, la emigración con sus aciagos desenlaces y también como deseo frustrado, el contacto y la convivencia con los españoles, la venganza, la obsesión, el asesinato, la mujer como objeto sexual, el amor configurado en la sexualidad, siempre presente, en varias de sus dimensiones.

 

Estamos, por tanto, ante temas tan múltiples que nuestro autor, con una capacidad de imaginación tremenda, nutrida además por un cúmulo de vivencias, recuerdos, lecturas y experiencias, sabe invertir asombrosamente en su creación literaria. De este modo, las narraciones de Oubali poseen la capacidad de comunicar con el lector aquello que más preocupa al ser humano.

Pese a que sus cuentos laten una suerte de tristeza y de desgarramiento ante los problemas que sufre el ser humano, al final de sus cuentos, parece casi siempre una salvación, una solvencia de los problemas y, por ende, una esperanza de un mundo mejor (léase por ejemplo Cita con la muerte, Las pateras de la muerte o Distorsión del tiempo).

 

La acción de los once cuentos transcurre en varios lugares, lo cual ofrece una dinámica particular. Las ciudades de Larache y su castillo de Las Cigüeñas, Tetuán con sus calles bulliciosas, Tánger, Rabat, Marrakech, Madrid, entre otras, están presentes en estos relatos; junto a protagonistas marroquíes y españoles (Munir, Alicia, Aurora, Adel, Firdaus, Rodrigo…), fusión de la convivencia entre españoles y marroquíes, que el autor quiso reflejar en su libro. Se trata de personajes mixtos que, por unas circunstancias o por otras, están asomados a dos culturas, a dos religiones y a dos formas diferentes de ver la vida y de enfrentarse a ella.

 

En el aspecto de los personajes, convendría señalar un cariz que me parece digno de ser mencionado, a saber la gran capacidad que tiene Oubali de instalarse en la interioridad de sus personajes, especialmente los femeninos. A la pregunta de por qué ese interés por los personajes femeninos, nuestro escritor contesta de la siguiente manera: “Los sentimientos y las pasiones son más profundos en la mujer. La fascinación que ella ejerce y el sufrimiento que vive son superiores a los del hombre” (10). En otra parte, añade: “insisto mucho sobre el componente psicológico y social para dar rienda suelta a las fuertes emociones” (11).

 

Los espacios aparecen asociados con las acciones de los personajes y sus comportamientos. Son frecuentes las descripciones que suelen limitarse mayoritariamente a describir los personajes, que juegan un papel decisivo en el desenlace de los cuentos. Si nos fijamos en cada uno de estos personajes y sus acciones, encontramos las claves de los relatos, partiendo de las descripciones y características dadas por el autor y algunas frases por ellos mismos expresadas.

Existen, según el crítico francés Gérard Genette, cuatro modos fundamentales del movimiento narrativo: la elipsis, la pausa descriptiva, la escena (el diálogo) y el resumen (el sumario). Los cuentos de Ahmed Oubali son una especie de dichos cuatro modos sobre los que se apoya lo que nuestro autor llama “hechos imaginados [que] solo son inteligibles si las palabras lo son también” (p. 12). En este mismo sentido, Oubali agrega diciendo: “Creo que lo que leemos en literatura es puramente ficticio e imaginario, porque la ficción remite a las palabras y estas, a aquella, y porque el relato nunca reproduce los hechos reales o vividos, sino que los produce lingüísticamente.” (p. 12).

Lo que llama la atención en los cuentos de Oubali, desde el principio, es el dominio de todos los recursos del oficio de escribir: el lenguaje, la técnica, el juego de las perspectivas, la focalización, la estructura simétrica, sobre todo, la apertura al misterio, con toda naturalidad, desde una realidad cotidiana que todos conocemos.

 

En Chivos expiatorios y otros relatos se combina un excelente conocimiento del idioma que, con una excelente formación como la que tiene Oubali en el ámbito del lenguaje, pone de manifiesto un distanciamiento claro con los demás creadores marroquíes que escriben en castellano. El idioma de nuestro autor es un idioma tan rico y tan amplio, es una herramienta realmente muy trabajada, más elaborada, más libresca y literaria, siguiendo al pie de la letra el consejo del argentino Julio Cortázar que solía decir en sus últimos días:

“Si tienes alguna cosa que decir y no la dices con el exacto y preciso lenguaje con que tiene que ser dicha, pues, de alguna manera, no la dices o la dices mal”.

Ahmed Oubali se vale de expresiones que solo puede utilizar un nativo o alguien que haya conseguido un dominio tal del castellano y que haya vivido tanto con los españoles como para poder formular expresiones del tipo:

- “¡Historias de fantasmas! Bobadas. ¿Acaso estamos en la Edad Media? Esta historia es pura patraña. ¡Vaya tela!, dejaros de boberías… De nada sirven estos potingues y ungüentos… Tenemos que buscar a un asesino de carne y hueso que nos tiene a los españoles entre dientes.” (pp. 78-79).

- “Yo creo que es tan verdad como el Evangelio, exclamó enfadado el sereno del Castillo, luego añadió: ¿Y qué me dicen de las Hespérides que tenían el poder de inmortalizar con sus filtros a los humanos (…) o de aquellas santas que tuvieron el poder de transformarse en cigüeñas, cosa que dio el nombre al Castillo? No son leyendas, señores.” (p. 79).

 

A través de Chivos expiatorios y otros relatos nuestro autor llegó a enriquecer la lengua de que se había valido para crear, con nuevos temas y nuevas dimensiones expresivas y culturales absolutamente insospechadas en creaciones de nativos. Su narración es, evidentemente, de una indudable calidad en que estilo, estructura y naturaleza de los temas se conjugan perfectamente y de manera armoniosa. Con este libro, nuestro autor ofrece a los amantes de la literatura un espacio privilegiado para “distraer, entretener, encantar, manipular caracteres, desviar, impresionar mediante la magia de un lenguaje que ha de mejorar y reinventar sin cesar, invitar al viaje, seducir, quizás…” (p. 15).

Ahmed Oubali se nos viene a situar de golpe como uno de los mejores cuentistas marroquíes en lengua española. La jugada maestra ha sido Chivos expiatorios. Con otros relatos arriba citados, el autor ha repetido muchas jugadas.

 

Para terminar, quiero decir que el presente artículo es un acercamiento o un botón de muestra del libro Chivos expiatorios y otros relatos que, en realidad, muchos otros de sus componentes básicos merecen ser analizados y estos serán el objeto de un próximo artículo. 


Notas:
1 Profesor titular de español  como Lengua Extranjera en Secundaria. Licenciado en Estudios Hispánicos por la Facultad Pluridisciplinar de Nador y Máster en Cultura Hispánica y Comunicación por la Universidad Abdelmalek Essaadí de Tetuán. Doctorando en Lingüística Aplicada al Español en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de Agdal-Rabat.
2 Utilizo aquí la primera edición: Ahmed, Oubali: Chivos expiatorios y otros relatos, Diputación de Cádiz, Fundación Dos Orillas, 2009. Conviene señalar también que este libro se reeditará pronto en España con modificaciones leves en el texto hechas por el autor.
3 Las referencias entre paréntesis en este artículo corresponden a esta misma edición de 171 páginas.
4 Aziz, Tazi: "Análisis crítico general. Género poesía", in Manuel, Gahete, et ál.: Calle del Agua. Antología contemporánea de literatura hispanomagrebí, Madrid, Ediciones Sial, 2008, p. 84.
5 AA. VV.: Escritura marroquí en lengua española, Fez, Facultad de Letras, Dhar El Mahraz, 1998, p. 13.
6 Marta, Cerezales, Miguel Ángel, Moreta y Lorenzo, Silva: La puerta de los vientos. Narradores contemporáneos marroquíes, Barcelona, Ediciones Destino, 2004, p. 18.
7 Abdellatif, Limami: "Análisis crítico general. Género narrativa", in Manuel, Gahete, et ál.: Op.Cit., p. 52.
8 Ídem.
9 La AEMLE es la primera asociación marroquí de escritores en lengua española. Fue creada en 1997 con el propósito de difundir la literatura marroquí de expresión española y que se escuche la lengua de Cervantes en todos los encuentros donde participe la AEMLE.
10 Véase la entrevista al escritor Ahmed Oubali, por Paloma Fernández Gomá, escritora, crítica literaria y directora de la revista intercultural Tres orillas.

11 Ídem.


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